Apuntes pedagógicos

La asesoría técnica en educación

La búsqueda de la innovación en educación (mejora escolar y autonomía de gestión en términos de la política actual) necesita, en el ámbito de la asesoría técnica, desarrollar medios más eficaces de comunicación para el trabajo que se propone, se hace necesario buscar canales alternativos para el compromiso colectivo con el cambio pedagógico, explotando las posibilidades que le ofrece el contexto de política educativa.

La asesoría técnica en educación es un elemento de la política educativa que ha buscado consolidarse en las últimas décadas y actualmente, ocupa un lugar relevante como parte de las reformas recientes. No obstante, para diversos actores, principalmente los docentes, es un factor cuya eficacia no ha sido probada aún. Por lo general, esta afirmación se confunde entre la eficacia de las políticas y el desempeño de los asesores. La crítica no es nueva. De hecho, la asesoría técnica ha sido cuestionada desde sus orígenes, sean por su naturaleza burocrática y normativa (los docentes que desarrollan esta función nacen como apoyos administrativos de supervisores o jefes de sector y posteriormente reorientan sus tareas), sean por su eficacia como facilitadores de procesos de cambio.

Es necesario apuntar que la asesoría a la que me refiero en este artículo es aquella actividad de apoyo académico-administrativo y de gestión que realizan los docentes comisionados a una supervisión escolar, jefatura de sector o bien una instancia estatal en la educación básica. En este sentido se hace referencia a la asesoría entendida como el apoyo y acompañamiento que hace un profesional externo a los equipos docentes en un sector, zona o escuela, particularmente en las prospectivas  de mejoramiento e innovación de sus acciones.

La asesoría técnica toma un lugar relevante cuando las escuelas han resuelto emprender algún proceso de cambio y en dicho proceso es necesaria la participación de un profesional externo, el cual puede aportar a la solución de un problema o a la mejora de la gestión, aun cuando no está presente en la cotidianeidad escolar. La asesoría técnica desde esta mirada, es una intervención educativa y en tanto intervención, se asume que los actores no son espontáneamente capaces de una reflexión tal que se apropien por sí solos de la significación de su acción y de las dimensiones que produce esa acción (Parada, 1997). La asesoría técnica “ayuda” a los directivos y docentes a comprender o tomar conciencia de “algo” que por sí solos no conseguirían fácilmente. Posteriormente, debe ayudarlos a resignificar ese “algo” y moverse a la acción. Aunque para estimar la efectividad de una asesoría es necesario que esta acción genere transformaciones institucionales en el establecimiento, es condición previa que se haya logrado extraer y elaborar el sentido de las prácticas (Parada, 1997), esto es, que haya una lectura compartida de la manera en que los directivos y docentes contribuyen a producir y, por lo mismo, a modificar su “situación” o modo de hacer gestión.

Para que la asesoría técnica se encamine hacia la innovación, es necesario tener en cuenta las siguientes reflexiones (H. Navarro, 2002):

1. La asesoría debe ser una actividad de profesionales: aunque parezca obvio decirlo, la asesoría exige profesionalismo.

2. La asesoría no es una relación entre iguales, pero tampoco una relación jerárquica: los docentes y directivos de un establecimiento y el asesor son distintos porque desempeñan un rol distinto;

3. La asesoría debe ser un espacio de reflexión y conversación acerca de la experiencia del establecimiento: un proceso de asistencia técnica se construye sobre las conversaciones y reflexiones de los propios integrantes de la escuela.

4. La asesoría se enmarca en un proyecto de cambio del establecimiento que necesita ayuda externa: es decir, en un plan con continuidad y no en acciones aisladas de capacitación y formulación de proyectos.

5. La asesoría es un proceso: considera una fase de aproximación a la realidad escolar, la negociación de expectativas y definición de necesidades y productos esperados, la intervención propiamente tal, el seguimiento durante y posterior a la intervención y la evaluación.

6. La asesoría se configura desde la realidad del establecimiento y en él: si se acepta que la asesoría surge como una alternativa para mejorar el establecimiento, debe asumirse que su marco no es otro que el proyecto institucional del mismo.

7. La asesoría debe ampliar la mirada y proponer perspectivas complementarias para observar, analizar y mejorar la escuela: una buena asesoría despliega recursos que refuerzan la necesidad de mejorar, re-enfocando o complementando la perspectiva desde donde se mira el problema o aspecto por mejorar.

8. La asesoría debe asumir que afectará el clima organizacional: en tanto elemento ajeno a la regularidad de la institución escolar y que además la interviene, una asesoría afecta siempre el clima organizacional.

torresama@yahoo.com.mx