Apuntes pedagógicos

Tensión entre innovación y tradición

Parto de la idea de que la innovación es una realidad compleja. Una concepción global y analítica de los procesos que la implican, conduce necesariamente a pensar en una visión más real, dinámica y polisémica sobre las condiciones que la hacen posible. Esta primera idea ilustra sobre la complejidad que implica instalar la innovación en los procesos educativos que se desarrollan en cualquier nivel y/o modalidad. El elemento central de esa complejidad no se encuentra tanto en al interior de los componentes de la innovación sino en las relaciones y condicionantes para su instalación.

Desde esta perspectiva, los enfoques y análisis que reducen la innovación al desarrollo de un único elemento, técnica o grupo de técnicas, no sólo condenan al fracaso cualquier mejora sino que consiguen crear en las organizaciones cierto recelo, incluso un rechazo abierto, hacia otras iniciativas posteriores. Esto, parece ser la constante de las políticas educativas que ponderan la mejora de las prácticas en la educación como expresión de su innovación.

Para Assaél (1995) innovar implica la transformación de las relaciones pedagógicas cotidianas, ya que es en ellas donde el alumno va aprendiendo y constituyéndose como sujeto, la transformación de las relaciones pedagógicas implica un proceso de transformación cultural, con un cambio de rol del profesor y de la organización del trabajo docente, desde esta perspectiva la innovación no solamente connota novedad.

Desde esta concepción de innovación, no tendría sentido enfatizar en un único componente de los que intervienen en su desarrollo. No tendría sentido afirmar, por ejemplo, que lo importante para la implantación y sostenibilidad de los procesos de innovación es la actitud del profesor, o que los factores políticos-administrativos son más importantes que los internos. El desarrollo de cualquier innovación depende de la acción conjunta de un agregado difícilmente delimitable de componentes, tanto de los que hemos apuntado en este trabajo, como de algunos otros cuyo peso relativo puede no estar aún completamente identificado.

Con esta visión, se puede comprender que se abre un horizonte multidisciplinariamente prometedor sobre la explicación y promoción de las acciones de innovación educativa que se han pretendido implantar. Las políticas y estrategias planteadas han reducido la innovación al desarrollo de un único elemento, técnica o grupo de técnicas, situación que condena no solo al fracaso cualquier mejora sino que consiguen crear en las organizaciones cierto recelo, incluso un rechazo abierto, hacia otras iniciativas posteriores.

Con este tipo de acciones, los docentes refuerzan sus representaciones sobre el rol y función que desempeñan sobre los procesos escolares, mostrando resistencias hacia lo “nuevo”, finalmente lo “ya probado” es más eficaz. A esto se suma, que su formación pedagógica se ha instalado en paradigmas cuestionados desde los nuevos aportes, lo que dificulta una representación diferente de la acción educativa. Se genera así un habitus en su función.

Por habitus, Bourdieu dice que es el conjunto de esquemas generativos a partir de los cuales los sujetos perciben el mundo y actúan en él. Estos esquemas generativos están socialmente estructurados: han sido conformados a lo largo de la historia de cada sujeto y suponen la interiorización de la estructura social, del campo concreto de relaciones sociales en el que el agente social se ha conformado como tal. Pero al mismo tiempo son estructurantes: son las estructuras a partir de las cuales se producen los pensamientos, percepciones y acciones del agente. El habitus se define como un sistema de disposiciones durables y transferibles --estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes-- que integran todas las experiencias pasadas y funciona en cada momento como matriz estructurante de las percepciones, las apreciaciones y las acciones de los agentes cara a una coyuntura o acontecimiento y que él contribuye a producir (Bourdieu, 1972).

Este aporte teórico de Bourdieu nos apoya a explicar el por qué los docentes muestran resistencia hacia la innovación y se instalan en prácticas tradicionales que les han dado resultado, generando con ello tensión en sus acciones cotidianas. Por un lado, existe una fuerte tendencia y bombardeo de estrategias de política educativa que le demandan y proponen la asunción de posicionamientos pedagógicos más innovadores; por otro, sus prácticas son determinadas por la cultura escolar tradicional construida como la más eficaz para la solución de problemas. Por ello, todo proceso de innovación, tanto a nivel micro como macro, debe apuntar al cambio de los elementos centrales que conforman la cultura escolar.

torresama@yahoo.com.mx