Apuntes pedagógicos

Reforma educativa: conflicto y tensiones

Implica ejercer la capacidad para escuchar y aprender, la tolerancia, el pluralismo y la actitud democrática como cualidades a ser desarrolladas.

Las reformas educativas implementadas en América Latina desde finales del siglo pasado, siempre generaron conflicto y tensiones entre los gobiernos, sindicatos, docentes, sociedad y otros actores (empresarios, políticos, Iglesia). Las reformas educativas siempre han intentado considerar a los docentes, sin embargo, estos, cada vez más, se han resistido a ellas o simplemente no les han hecho caso o no han podido implementarlas.

La primera gran tensión y conflicto que se genera en torno a la implementación de una reforma educativa, lo constituye sin duda alguna el reconocimiento de la situación que guarda la educación y quiénes son los responsables de dicha situación. Invariablemente, y en el caso de México de manera mediática, se menciona a los docentes como los responsables del deterioro educativo, dejando sin responsabilidad (o al menos con escasa responsabilidad) a otros actores como las autoridades mismas, educativas y gubernamentales, los diputados y senadores, el sindicato, los padres de familia. El discurso que se maneja, apabullante para los docentes, les plantea más exigencias que posibilidades de mejora. Lo anterior podemos advertirlo en la reforma educativa actual en nuestro país, donde la exigencia y sanción laboral se posiciona por encima de las preocupaciones educativas de mejora de la enseñanza y aprendizaje.

En este contexto, se ha originado un desencuentro entre la organización sindical que representa a los maestros y estos. La pérdida de credibilidad y confianza se incrementa al considerar que existe una negociación entre gobierno y sindicato sin el consenso y participación de los docentes.

La reforma educativa en México, ha traído como resultado el resurgimiento de viejos problemas (condiciones institucionales de trabajo docente, salario, formación docente, representación sindical, federalización) y la emergencia de otros nuevos (sanción laboral, despidos, modelo educativo). Para enfrentar esta situación, se piensa, articuladamente con otras reformas estructurales, en la ejecución de políticas y estrategias para reorganizar o inventar ciertos dispositivos de orientación y regulación del funcionamiento del sistema educativo.

Al respecto, Brasvalsky (1996) menciona que “Muchos de los nuevos discursos parecen tener la intención de “refundar” las formas a través de las cuales las sociedades satisfacen sus necesidades educativas. Ya no se trata de proponer la expansión de lo existente, o su mejoramiento a través de tal o cual política o estrategia (descentralización, municipalización, nuevo currículum, sistemas de evaluación), sino de repensar al conjunto de dispositivos discursivos, normativos e institucionales que regulan y configuran la educación. En cierto sentido, está en cuestión la propia existencia de los “sistemas educativos nacionales”, a través de la generación de nuevos mecanismos de regulación y de su nueva configuración que podrían transformarlos en redes casi irreconocibles respecto de sus ancestros. Un indicador de dicha intención refundacional es la fuerte presencia en la región de nuevas leyes de educación general o la adopción de amplios planes nacionales de reforma, que incluyen principios y propuestas organizacionales, administrativas, curriculares y pedagógico-didácticas diferentes a las características de etapas anteriores.”

Los foros de consulta sobre el modelo educativo convocados e iniciados recientemente, son una expresión e indicador de cómo se busca la implementación de una reforma educativa, “pensada desde arriba”. En torno a estos foros, y para no generar más conflicto y tensiones, es pertinente recuperar lo que Rosa María Torres (2000) nos dice “El “diálogo de sordos” entre los distintos actores de la comunidad educativa, y entre Estado y docentes en particular, no se resuelve con mejores estrategias unilaterales de información, comunicación o capacitación, ni con técnicas de negociación de conflictos. Implica un mutuo reconocimiento del Otro, de uno mismo como Otro y de los múltiples Otros que actúan dentro del campo educativo; implica ejercer la capacidad para escuchar y aprender, la tolerancia, el pluralismo y la actitud democrática como cualidades a ser desarrolladas no únicamente en el currículo escolar sino, en primer lugar, en la formulación y discusión de la política educativa.”

torresama@yahoo.com.mx