Apuntes pedagógicos

Replantear la educación ¿Hacia un bien común mundial?

¿Qué educación necesitamos para el siglo XXI? ¿Cuál es la finalidad de la educación en el contexto actual de transformación social? ¿Cómo debería organizarse el aprendizaje? Estas son las interrogantes que inspiraron las ideas presentadas en la publicación Replantear la educación ¿Hacia un bien común mundial? de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 2015, y de la cual apuntó a continuación algunas de las ideas más relevantes

En el Prólogo del libro se plantea que "el mundo está cambiando: la educación debe cambiar también. Las sociedades de todo el planeta experimentan profundas transformaciones y ello exige nuevas formas de educación que fomenten las competencias que las sociedades y las economías necesitan hoy día y mañana. Esto significa ir más allá de la alfabetización y la adquisición de competencias aritméticas básicas y centrarse en los entornos de aprendizaje y en nuevos enfoques del aprendizaje que propicien una mayor justicia, la equidad social y la solidaridad mundial. La educación debe servir para aprender a vivir en un planeta bajo presión. Debe consistir en la adquisición de competencias básicas en materia de cultura, sobre la base del respeto y la igual dignidad, contribuyendo a forjar las dimensiones sociales, económicas y medioambientales del desarrollo sostenible."

El libro constituye una aportación a una visión nueva de la educación en un mundo sometido a cambios y se fundamenta en una de las principales misiones de la UNESCO como observatorio mundial de las transformaciones sociales. Su finalidad es estimular el debate sobre las políticas públicas, centrado de modo específico en la educación en un mundo en cambio.

Partiendo de una preocupación central por un desarrollo humano y social sostenible, el libro se organiza de la siguiente manera: en la primera sección se señalan algunas de las tendencias, tensiones y contradicciones observables en el proceso actual de transformación social mundial, así como los nuevos horizontes que abren al conocimiento. También se explica en dicha sección la necesidad de examinar enfoques alternativos del bienestar de la humanidad, incluyendo entre ellos el reconocimiento de la diversidad de cosmovisiones y sistemas de conocimiento, y de la necesidad de mantenerlos.

En la segunda sección se reafirma la concepción humanista y se pone de relieve la necesidad de un planteamiento integrado de la educación basado en fundamentos éticos y morales renovados. Se propone una educación que sea inclusiva y no se limite a reproducir desigualdades. En medio de los cambios mundiales que está experimentando la educación, es esencial la función de los docentes y otros educadores para elaborar un pensamiento crítico y un juicio independiente en lugar de una conformidad irreflexiva.

En la sección siguiente se analizan los problemas vinculados con la formulación de las políticas de educación en un mundo complejo, a saber, las dificultades que plantea, y que consisten en reconocer y subsanar la separación entre la educación formal y el empleo, en reconocer y validar el aprendizaje en un mundo de movilidad creciente entre fronteras, ocupaciones laborales y lugares de aprendizaje, en replantear la educación cívica en un mundo cada vez más globalizado, estableciendo un equilibrio entre el respeto a la pluralidad, los valores universales y la preocupación por nuestra humanidad común. Consideramos, por último, las complejidades que presenta la formulación de las políticas nacionales de educación en el contexto de posibles formas de gobernanza mundial.

En la cuarta sección se examina la necesidad de recontextualizar los principios fundamentales de la gobernanza de la educación, sobre todo el derecho a recibirla y el principio de la educación como bien público. Se propone que, en la política de educación, se preste más atención al conocimiento y a las formas en que se crea, se adquiere, se accede a él, se valida y se usa. Se alude también a la necesidad de recontextualizar los principios fundadores por los que se rige la organización de la educación, en particular el principio de la educación como bien público. Se avanza la idea de que considerar la educación y el conocimiento como bienes mundiales comunes podría ser un buen medio de reconciliar la finalidad y la organización del aprendizaje como empresa social colectiva en un mundo en cambio. En la última sección se resumen las ideas principales y se formulan preguntas para que prosiga el debate.

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