Apuntes pedagógicos

Pensamiento de Hugo Zemelman

El 3 de octubre de 2013 falleció el epistemólogo y latinoamericanista Hugo Hernán Zemelman Merino, de origen chileno y radicado en México desde 1973. El 7 de octubre cumpliría 82 años. Hugo Zemelman se constituyó en un referente importante en el pensamiento latinoamericano. En la Universidad Pedagógica Nacional-Hidalgo su pensamiento está presente, a través de la lectura de sus textos y momentos compartidos en diferentes espacios, destacando su participación permanente en los Encuentros Regionales y Nacionales de Investigación Educativa.

Hugo Zemelman, nacido en Concepción, Chile, realizó sus estudios de leyes en la Universidad de Concepción entre los años 1949 y 1953, siendo posteriormente ayudante del seminario de ciencias económicas en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Posterior a su paso por la Universidad de Chile, a fines de los 60 y tras el golpe militar de 1973, el doctor Zemelman vivió su exilio en México, donde formó parte del cuerpo de investigadores del Colegio de México, fundó el Instituto del Pensamiento y Cultura en América Latina (Ipecal), organismo del cual era director al momento de su deceso. En la oportunidad, Zemelman afirmó que el golpe militar no sólo implicó para Chile un cambio de un modelo económico y político, sino que también una pérdida de cultura, criticando el miedo a la memoria que se vive en el país.

En la producción de Hugo Zemelman es posible destacar sus obras acerca de la historia latinoamericana y chilena contemporáneas, así como la metodología de la investigación y la epistemología, con un pensamiento siempre comprometido y sin concesiones. Sus textos constituyen un gran aporte a la construcción y desarrollo del pensamiento crítico y las reflexiones acerca del involucramiento de los investigadores con sus trabajos. Sus aportes a las metodologías de investigación y sus elaboraciones acerca del compromiso y reflexividad que se ponen en juego en la investigación social conforman una contribución que guía la tarea intelectual en América Latina.

En alguna de su conferencias, el Dr. Hugo Zemelman pone a discusión algunos planteamientos que van más allá de las temáticas particulares vividas en la educación, haciendo algunas consideraciones en torno a la condición humana del siglo XX. Describe la existencia de un “corte histórico” categórico a partir de los últimos 20 o 30 años del siglo pasado y los que a la fecha transcurren del siglo XXI; momentos en donde se aprecia un desfase generacional, entre los docentes y los alumnos, ya que las generaciones actuales, viven el momento histórico del cambio sin reflexión de la conciencia de época, limitándose a vivir sus experiencias presentes; olvidando la ideología de la transformación social. Decía que la educación es el campo potencial para formar personas y no solamente especialistas en algo, es entender que la educación y sus actores no son un universo semántico cerrado –no solo son teoría-, el docente debe ser capaz de entender que el alumno es un sujeto lleno de significados, aún con el abismo generacional que les acompaña a ambos, además de discernir que no es un objeto. Por tal razón, habría que formar al estudiante para que organice su razonamiento, para que del texto o de una clase, aprenda a discriminar información, a aprovechar la teoría y por sí mismo ser capaz de organizar la información y formularse preguntas, recrear su propio conocimiento, solucionar las propias necesidades que está viviendo. Además de enriquecer su pensamiento con algunas propuestas que pueden provenir de estas teorías o experiencias paralelas, ayudarle a mantenerse alerta y en movimiento, solo así estaremos aptos para el cambio (Universidad de Guanajuato, Dirección de Docencia).

Para Zemelman, la realidad que enfrentamos, la realidad socio histórica, tiene múltiples significados. No es una realidad clara, inequívoca, con una significación cristalina y a la cual se le pueda abordar sencillamente construyendo teorías o conceptos. No es así por diversas razones, las cuales forman parte del debate que hoy día se da en el ámbito académico sobre el problema que afecta a las ciencias sociales, y que yo resumiría en un concepto: el desajuste, el desfase que existe entre muchos corporas teóricos y la realidad. La necesidad de resignificar surge precisamente por el desajuste entre teoría y realidad. Pero, ¿por qué el desajuste? Por algo elemental: el ritmo de la realidad no es el ritmo de la construcción conceptual. Los conceptos se construyen a un ritmo más lento que los cambios que se dan en la realidad externa al sujeto, por eso constantemente se está generando un desajuste.

Gracias a su lucidez, Zemelman se colocó en el grupo de pensadores latinoamericanos de su generación, a la altura de Leopoldo Zea, Sergio Bagú, Pablo González Casanova, Aníbal Quijano y Enrique Dussel, que también fueron sus amigos y compañeros de ruta, y el mejor homenaje que podemos procurarle, es la divulgación de su obra.