Apuntes pedagógicos

Naturaleza y Significado de la Supervisión Escolar

Una de las tareas más importantes que se desarrollan al interior de cualquier sistema educativo, la constituye la supervisión escolar. Por las implicaciones que tiene en su operación se percibe como una actividad embarazosa tanto para quien la realiza como para quien la recibe, situación que puede aprovecharse en la medida en que se comprenda su necesidad y los beneficios que de ella pueden obtenerse cuando se efectúa con la intención de mejorar.

Concibo a la supervisión escolar no solo como el nexo inmediato con la estructura institucional superior, sino como una estructura con procesos propios dada su especificidad, dentro del  Sistema Educativo. Hay que referirse a ella no como un espacio aislado, pues está inserta en los acontecimientos, los procesos, con los sujetos participantes y sus relaciones, sino  como un espacio incluyente y gestor de otros procesos que respondan a sus necesidades.

La supervisión como institución social es objeto de contradicciones. Se le analiza y cuestiona desde dentro y desde fuera; unos y otros coinciden: la supervisión escolar necesita innovarse. Conjuntamente se le asigna un rol protagónico en el desarrollo de procesos transformadores de gestión educativa que apunten a una calidad y equidad cada vez mayor. Y todo ello en un contexto complejo caracterizado por prácticas educativas burocráticas y condiciones de operación poco favorables.

En este contexto, la supervisión como práctica social, es una realidad situada en el espacio y en el tiempo, que desarrollan profesionales de la educación llamados, en el contexto europeo: inspectores y en países de Latinoamérica, supervisores. Por ello, la supervisión, más allá de ser vista como una disciplina científica, es una práctica profesional con carácter propio en los sistemas educativos. Las personas encargadas de esta función han hecho posible que se constituya con un status propio y con enorme peso e influencia dentro de los sistemas escolares, influencia que trasciende hacia ámbitos políticos, sindicales y laborales. Se reconoce entonces que no puede seguir su discurso como si nada hubiera cambiado en los sistemas escolares, como si todo permaneciese igual, sin darse cuenta de que tiene que enfrentarse con las circunstancias nuevas.

El trabajo educativo y escolar, desde el establecimiento del Estado como responsable de la educación, siempre ha requerido alguna forma de supervisión, aunque sólo fuera la más simple vigilancia. En este sentido, la supervisión escolar, ha sido reconocida como necesaria en el ámbito de la educación; nació con el sistema escolar de enseñanza pública y sigue vigente tras el largo camino recorrido. Sin embargo, la supervisión escolar se mueve entre la tensión de ser vista como una necesidad y de ser cuestionada, e incluso, rechazada, por los mismos docentes, que les incomoda y la ven como un atentado a sus intereses profesionales sin tener en cuenta los más generales de la enseñanza.

A propósito de esta tensión donde se les reclama asesoramiento y se les demanda una gestión más pedagógica y participativa, es conveniente que se pueda resignificar su papel para el sistema educativo a partir de una exploración más profunda.  La práctica de supervisión debe tener una mirada hacia la totalidad de las situaciones escolares; cuando no se hace así es fragmentaria, incompleta. En sí, tal mirada está llamada a ser muy amplia, donde incluya lo pedagógico, lo administrativo, lo laboral, lo comunitario, lo organizativo, e incluso, lo político. Las iniciativas provenientes de la supervisión escolar, posibilitarían que los sistemas educativos pudieran transitar hacia la mejora.  Estos son aspectos que pertenecen a la esencia de la supervisión. Todas estas acciones han sido muy semejantes a lo largo de las épocas por las que ha atravesado la historia de nuestros sistemas escolares. Sin embargo, se tendría que reconocer que la mirada del supervisor se restringe a la inmediatez y a la urgencia cotidiana, distanciando a veces las acciones de las cuestiones sustantivas. La supervisión como proceso consistiría en el conjunto de actuaciones que permiten mantener el aspecto en el que se incide dentro de unos límites prefijados, límites que el salirse de ellos es indicador de que el aspecto que se supervisa no está teniendo un correcto funcionamiento. Como se puede advertir, la supervisión es una función compleja cuyo desarrollo profesional le implica un conocimiento amplio de las situaciones escolares y del contexto sociohistórico en que se desarrollan.

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