Apuntes pedagógicos

¿Maestros idóneos?

El 12 y 13 de Julio de 2014 se llevó a cabo el Concurso de Oposición para ingreso al Servicio Profesional Docente. Los resultados dados a conocer por la Secretaría de Educación Pública (SEP) mencionan que de los 130 mil 503 aspirantes a una plaza de maestro dentro del Sistema Educativo Nacional,  79 mil 32 fueron considerados no idóneos para ocupar el puesto, es decir, un 61 por ciento. En contraparte, sólo 4 mil 558 obtuvieron el mejor desempeño en el examen, lo que equivale a 3 por ciento de los que lo presentaron. En el caso del estado de Hidalgo, de los mil 741 aspirantes que presentaron el examen, los resultados arrojaron que 977 fueron evaluados como “no idóneos” para ocupar el puesto de docente, lo que representa un 56 por ciento de aspirantes que no reunieron los mínimos establecidos.

En el mismo sentido, de acuerdo con los resultados de este primer concurso de oposición con los nuevos lineamientos después de aprobada la reforma constitucional en materia educativa, dados a conocer por la SEP, los maestros que obtuvieron el puntaje mínimo para ser considerados idóneos lo lograron con 58.8 por ciento de aciertos. Si lo comparamos con una calificación, equivaldría a menos de seis, es decir, pasaron de “panzazo”.

En la comunicación previa al examen que hacen la SEP y el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) se menciona que  “para cada uno de los instrumentos aplicados se utilizará tres niveles de desempeño posibles: Nivel I, Nivel II y Nivel III. Cada nivel de desempeño referirá a lo que un sustentante es capaz de hacer. No obstante que en cada uno de los instrumentos se contará con descripciones específicas para cada nivel, en términos generales el Nivel I significa un dominio insuficiente de los conocimientos y habilidades contemplados en el instrumento que se juzga indispensable para un adecuado desempeño docente. El Nivel II significa que el sustentante muestra un dominio suficiente y organizado de los conocimientos y habilidades contemplados en el instrumento, que se juzgan indispensables para un adecuado desempeño docente; y el Nivel III que el sustentante, además de mostrar un dominio suficiente y organizado de los conocimientos y habilidades contemplados en el instrumento, demuestra una amplia capacidad de generalización a situaciones didácticas novedosas y complejas; es decir, que es capaz de aplicar estos conocimientos y habilidades en situaciones y escenarios diversos” (SEP, 2014)

Más adelante apunta que para determinar el resultado del proceso de evaluación que permita establecer la idoneidad de los sustentantes, se considerarán los resultados obtenidos en todos los instrumentos de evaluación, bajo el siguiente criterio: El sustentante idóneo será aquel que obtenga, al menos, el Nivel II en todos y cada uno de los instrumentos de evaluación que constituyen el proceso.

A propósito de la idoneidad evaluada en los sustentantes, apunto lo siguiente: en diversos diccionarios de lengua española se menciona que IDÓNEO se refiere “que es adecuado o conveniente para una cosa, especialmente para desempeñar una función, una actividad o un trabajo” y la IDONEIDAD como la “adecuación que existe entre las características de una persona o cosa y la función, la actividad o el trabajo que debe desempeñar”.

Para profundizar en el tema, definir la IDONEIDAD implica interrelacionar nuestras cualidades intelectivas y emocionales, como su ejercitación en una actividad específica. De tal conjugación emergerá el grado que habremos alcanzado en nuestro metier (Red Soleido). Metier es un término francés que significa oficio, destreza, ocupación, trabajo.

Si nos guiamos por esta idea, calificar la IDONEIDAD de una persona, en este caso de los aspirantes a docentes, implica no solo la valoración de los elementos intelectuales (el examen escrito presentado) sino de la consideración de otros factores (emocionales, prácticos y contextuales) que permita el reconocimiento de la realidad que lo circunda y condiciona. La integración de todos ellos, ofrecerá entonces una calificación más certera en relación a la actividad o función a desempeñar.

En la función docente, lamentablemente la realidad nos impone nuestras limitaciones. Las condiciones para llevar a cabo el trabajo docente, tampoco son las idóneas, cuestión que repercute en la configuración de nuestro ser docente. SER IDÓNEO entonces, nos exige adecuarnos a nuestra realidad, reconociendo nuestras capacidades y restricciones. Consecuentemente SER IDÓNEO en el ámbito educativo, implica esos ajustes a la realidad del trabajo docente, cuestión que parece haberse olvidado en los criterios establecidos por la SEP y el INEE para valorar la IDONEIDAD de los aspirantes.

torresama@yahoo.com.mx