Apuntes pedagógicos

Juárez y la libertad de enseñanza

La Constitución de 1857 la reconoce la historia de México como restauradora del federalismo, innovadora en varios puntos y célebre por la reforma político-religiosa de los artículos 3º., 5º., 7º., 13º., 27º. y 123º. Relativos a la enseñanza libre, la supresión de los votos monásticos, la libertad de imprenta, la supresión del fuero eclesiástico, la desamortización de los bienes del clero, la privación del voto para éste y la separación de la Iglesia y el Estado. De manera particular, nos interesa apuntar la importancia de sobre los preceptos educativos de dicha Constitución, que estaban encaminados a suprimir el monopolio del clero en la educación.

En este sentido,  la educación laica, entendida como el desarrollo de una actividad docente que prescinde de la instrucción religiosa, se fraguó en los comienzos del siglo XIX mediante la acción de la corriente liberal. En esta corriente de lucha participaron: Valentín Gómez Farías, José María Luis Mora, Ignacio Ramírez, Melchor Ocampo y Benito Juárez primero y Justo Sierra, Gabino Barreda y Manuel Baranda después, los cuales sentaron las bases de la separación entre la escuela y la iglesia, es decir, la libertad de enseñanza proclamada en la Constitución de l857 tuvo el sentido de romper con el monopolio que el clero ejercía en el territorio educativo para abrir paso al establecimiento de escuelas particulares laicas y a la construcción de un sistema educativo público.

Siendo Juárez  Presidente de la República se propuso convertir a la educación en una función pública, para lo cual encargo al Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Antonio Martínez de Castro, que formulara el plan de educación que hiciera realidad ese propósito. Martínez de Castro integró una comisión para que estudiara el problema educativo; en ella figuraba de manera prominente Gabino Barreda, que fue por algún tiempo el principal representante del positivismo en nuestro país. A los pocos meses, la comisión entrego el documento que se publicó el 2 de diciembre de 1867 con el nombre de Ley Orgánica de Instrucción Pública para el Distrito Federal y territorios, que buscaba la reorganización de la educación nacional (Solana, et. al., 1982). Derivado de ello, se estructuró la Secretaría de Estado y del Despacho de Justicia e Instrucción Pública que siguiendo el espíritu de las Leyes de Reforma le imprime a la enseñanza pública el carácter de laica, gratuita y obligatoria. De esta forma los principios del liberalismo pudieron ser incorporados en una política educativa, una teoría pedagógica y un sistema de educación pública con perfiles bien definidos.

La nueva Ley, decía al respecto en parte inicial:

Benito Juárez, presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, a sus habitantes, sabed:

que en virtud de las facultades de que me hallo envestido, y, considerando que difundir la ilustración en el pueblo es el medio más seguro y eficaz de moralizarlo y de establecer de una manera sólida la libertad y el respeto a la Constitución y a las Leyes, he venido a expedir la siguiente Ley Orgánica de la Instrucción Pública en el Distrito federal…..

Al respecto Isidro castillo (2007) nos refiere que más adelante, se dicto un decreto en el 14 de enero de 1869, que contenía las bases para la reforma de la anterior ley, y cuyas metas debían ser:

Primera: Establecer una amplia libertad de enseñanza.

Segunda: facilitar y propagar, cuando sea posible, la instrucción primaria y popular.

Tercera: Popularizar y vulgarizar las ciencias exactas y las ciencias sociales.

Cuarta: Conservar y perfeccionar para la enseñanza secundaria la instalación fundamental de escuelas especiales.

Quinta: Reformar la Escuela Especial de Comercio, de modo que sirva a la vez de Escuela de Administración.

Sexta: Hacer que los gastos necesarios no excedan de la cantidad asignada para la instrucción pública y la ley del presupuesto de egresos.

Las normas anteriores significaron que el precepto constitucional sobre libertad de enseñanza, fuera objeto de interpretación especial, al adquirir la instrucción un carácter de unidad, a las que se agregaron los signos distintivos de gratuidad y obligatoriedad en la enseñanza, que no aparecían en la Ley Suprema.

Con estos antecedentes, Juárez considero factible llevar a cabo una reforma posterior, bajo los auspicios de un nuevo ordenamiento que tomó el nombre de Ley de Orgánica de Instrucción Pública, promulgada el 15 de mayo de 1869 y que constituyó lo que el doctor Larroyo denominó el texto definitivo que había de regir la instrucción primaria.

Como consecuencia de la Ley Orgánica de Instrucción Pública de 1867 y de la de 1869 que tuvieron vigencia solo en el Distrito Federal, los Estados federativos legislaron muy pronto en materia de instrucción tomando como modelo estas leyes, lo cual se tradujo en mayor atención de los gobiernos locales para el proyecto educativo y en un despertamiento del interés y la actividad de los maestros por superar su preparación profesional y su trabajo docente. De igual manera, aparecen en la misma época, influyendo en la vida educativa del país, los primeros ensayos teoréticos de pedagogía, como reflexiones científicas acerca de la naturaleza y método de la educación (Castillo, 2007).

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