Apuntes pedagógicos

Investigación educativa e implicación

La actividad de investigación educativa, inscrita y reflexionada desde una perspectiva epistemológica de corte fenomenológico, favorece dar cuenta de una concepción de realidad social y de los procesos educativos en particular que orientan cierta construcción del conocimiento. Derivado de ello es como resumo algunos supuestos que expresan esta afiliación epistemológica:

• La realidad social en educación se construye socialmente.

• La realidad social está en continuo cambio y transformación. Se concibe como un proceso no como algo acabado. En ello se recuperan las tradiciones institucionales que se expresan actualmente y que dan vida y sentido al orden institucional existente.

• En un proceso de indagación del campo educativo, existe una interacción entre el sujeto y el objeto de conocimiento. El investigador puede estar implicado en los procesos que estudia (institucionales), pues su condición humana y social no es ajena a la realidad estudiada.

• Los conocimientos obtenidos, derivados de la investigación planteada, si bien son objetivos en tanto que se hacen visibles y comprensibles a otros, sólo serán válidos en un contexto histórico determinado.

Esta serie de supuestos, inscritos desde lo fenomenológico, reconocen que existe una implicación del investigador hacia su objeto. La implicación, para Jacques Ardoino (1997) es algo que se padece y el investigador tiene que comprender que siempre está atado a su objeto de investigación y la implicación es aquello por lo que él esta sujetado al objeto.

Esta situación de implicación en la que se encuentra el investigador ante su objeto de investigación, lo lleva a reflexionar en la importancia de recurrir a un cierto nivel de “reducción fenomenológica”, es decir, abstenerse intencional y sistemáticamente de todo juicio relacionado directa o indirectamente con la existencia del mundo externo (Schutz, 1974), como una estrategia para que la comprensión del objeto no se vea permeada por prejuicios, en tanto que dentro de los esquemas de conocimiento existe una aproximación que ha sedimentado cierta constitución de representaciones respecto al objeto.

Desde estos planteamientos, en la investigación se considera también la categoría de la temporalidad, característica de las ciencias de la comprensión, “ciencias del espíritu” según Dilthey, en las que el conocimiento histórico es esencial, tanto de los sujetos como de su contexto. Para llegar a ello, la hermenéutica surge como el método que posibilita la comprensión y el conocimiento de algo, implica una interpretación y una forma de captar la realidad en que vivimos. Esta actividad de interpretación y discernimiento permite avanzar hacia el sentido y significación del objeto. En términos de Heidegger, la interpretación es un desarrollo de la comprensión, en la cual es necesario tener precomprensión que a su vez se determinará por la futura comprensión, a ello lo denominó como el “círculo hermenéutico” (Schutz, 1974). En este marco de ideas la realidad social se percibe como construcción holística. Al pensar el objeto en este sentido, las nociones de comprensión, significado y acción son las que, desde una reflexión epistemológica y metodológica, estarán más presentes.

Por último, el estudio de lo cotidiano de alguna situación educativa, implica un trabajo de investigación con cierta adscripción epistemológica y metodológica. Para Husen (1988) se plantean dos epistemologías diferentes en el estudio de las Ciencias Sociales, y por ende en los fenómenos educativos: una, de tradición realista, por lo general orientada cuantitativamente, que considera que el mundo “de fuera” puede ser descrito tal como “realmente es”; otra, cualitativa-interpretativa, considera que aquello que aprendemos acerca del mundo está filtrado a través de nuestros sentidos. Desde esta postura no resulta posible separar aquello que está siendo investigado del propio investigador, es decir, existe una relación entre el sujeto y el objeto de estudio.