Apuntes pedagógicos

Intensificación del trabajo docente


En la actualidad, los docentes de educación básica atraviesan por numerosos cambios, dilemas, incertidumbres, malestares y retos, generados por la reforma constitucional en materia educativa de 2013, la cual se inscribe en un contexto neoliberal que a su vez ha generado formas o prácticas laborales regidas por descualificación, intensificación laboral, polivalencia y precarización, que encaminan a la profesión y trabajo docente hacia el desencanto. Por estas razones, la labor docente cae en el abismo de lo prescripto y de lo ordenado, dejando de lado la posibilidad de pensarse como sujetos de transformación en la sociedad donde vive. Es preciso reconocer entonces, que las condiciones laborales se modificaron. Una de estas condiciones es la referida a la de la intensificación del trabajo docente además de la implicación y necesidad de dedicarle tiempo extraordinario a la función docente más allá de la jornada laboral convenida.

El concepto de intensificación del trabajo docente ha sido utilizado por Apple (1995) y Hargreaves (2005), quienes lo definen como un proceso de racionalización y control del trabajo en la enseñanza, cuya referencia central es la organización laboral y su administración científica en la sociedad capitalista. Apple (1995) agrega que la intensificación del trabajo docente representa una de las formas más tangibles mediante la cual los educadores son degradados en su condición profesional y social. Este proceso se caracteriza por la creciente demanda de nuevas tareas que exigen más tiempo para las actividades profesionales, lo cual se traduce en el aumento de la carga laboral impuesta a los educadores para cumplir con las actividades básicas de la vida humana y, además, en el cansancio crónico de los trabajadores intelectuales como resultado del exceso de trabajo en el marco de reformas que buscan su racionalización

Hargreaves (1998) señala que el concepto de la intensificación se deriva de las teorías generales del proceso de trabajo. Esta exposición contiene las siguientes afirmaciones:

• La intensificación lleva a reducir el tiempo de descanso durante la jornada laboral, hasta no dejar, incluso, espacio para comer.

• La intensificación conduce a carecer de tiempo para reformar las propias destrezas y para mantenerse al día en el campo propio.

• La intensificación provoca una sobrecarga crónica y que reduce las áreas de criterio personal, inhibe la participación en la planificación a largo plazo y el control sobre la misma favorece la dependencia de materiales producidos fuera y de la pericia de terceros.

• La intensificación conduce a la reducción de la calidad del servicio, cuando se producen recortes para ahorrar tiempo.

• La intensificación lleva a una diversificación forzada de la pericia y la responsabilidad para cubrir la falta de personal, lo que, a su vez, provoca una dependencia excesiva de la pericia de terceros y mayores reducciones de la calidad del servicio.

En consecuencia, a la lista anterior hay que añadir otras dos afirmaciones sobre la intensificación en la enseñanza:

• La intensificación provoca y refuerza la escasez del tiempo de preparación.

• Muchos profesores apoyan voluntariamente la intensificación y la confunden con la profesionalidad.

Particularmente, en el contexto de la implementación de la reforma educativa actual, Los docentes han intensificado su trabajo más allá del aula y escuela, con actividades como: Elaboración de diagnósticos de aprendizaje; planear su trabajo docente; revisión y análisis de tareas; identificación, revisión y análisis de evidencias de enseñanza; asistencia a espacios formativos: cursos, talleres, diplomados, etc. (presenciales o virtuales); capacitación técnica en el manejo de la computadora y plataformas virtuales; y atención a situaciones relacionadas con la escuela y su trabajo (platicas con padres de familia, asuntos laborales y sindicales, demandas oficiales de información, etc.)

Es común que en las escuelas se le pida a los profesores que realicen alguna tarea fuera del horario establecido, pero además de manera cotidiana los docentes se llevan trabajo a su casa como el de revisar tareas, exámenes o realizar planeaciones y preparar sus clases. En los últimos años, esto se ha convertido en una situación normal para los docentes y parece ser parte de la naturaleza misma del trabajo, sin darnos cuenta que en realidad es un proceso de precarización. Sanchez Cerón et.al. (2012) mencionan que la precarización del trabajo se inserta en la dinámica de la reciente reestructuración capitalista del mundo contemporáneo. Castel (2006) considera que la instalación de la precariedad en el trabajo ha provocado la desestabilización de los puestos laborales estables (las cursivas son nuestras). Por otro lado, la precariedad se puede identificar a través de tres indicadores fundamentales (Pochmann, 1999): el primero es el aumento y la intensificación de las jornadas de los asalariados; el segundo es la reducción de los costos de la fuerza de trabajo traducida en bajos salarios, y el tercero es la progresiva pérdida de los derechos de los trabajadores conquistados a través de sus sindicatos.

torresama@yahoo.com.mx