Apuntes pedagógicos

Institucionalización de las prácticas de supervisión

La forma en que un supervisor escolar desarrolla sus prácticas de supervisión se vinculan con sus concepciones de docencia, su experiencia, su formación y con sus valores. Es la expresión, en resumen, de una historia personal determinada por una historia social. Esto lleva a plantear que la supervisión no es una actividad aislada, es una actividad que se produce con otros, es el resultado de procesos de comunicación que un supervisor ha tenido con sujetos que tienen que ver con su función. Así, lo que se expresa en su práctica, no es una construcción individual, sino social.

Al construir una forma de supervisión, se construye una institución. Anterior a ésta se ubica la habituación. Toda actividad humana está sujeta a la habituación, dicen Berger y Luckmann (2001). Todo acto que se repite con frecuencia, crea una pauta que luego puede reproducirse con economía de esfuerzos y que ipso facto es aprehendida como pauta por el que la ejecuta.

Es así como el surgimiento y establecimiento de las instituciones tiene estrecha relación con la tendencia a la habituación de las actividades humanas. La habituación es algo intrínseco a toda actividad humana y surge como resultado de un proceso por el cual un acto que se ha de repetir acaba creando una pauta cuya reproducción automática libera de una definición consciente de los pasos a dar para reproducir la actividad. El resultado es una restricción de las opciones o alternativas de respuesta ante determinada situación, haciendo con ello innecesaria una permanente necesidad de tomar decisiones. La habituación podría esquematizarse como una orden que formula de manera tajante: “esto se hace de esta manera”. Por ello, es posible advertir en la cotidianeidad de la actuación de los supervisores escolares, la manifestación pasiva en la búsqueda de alternativas a problemas que surgen dentro de su zona de influencia, recurriendo entonces a acciones ya probadas que no le exigen nuevas formas de hacer gestión sino más bien, sedimentan sus prácticas.

El proceso de habituación no se refiere únicamente a la secuencia de acciones que componen el acto completo ni a las reglas estrictamente relacionadas con esas acciones, sino también a un conjunto de significados: cada acción que compone el acto global surge de diferentes procesos de toma de decisiones, cada uno de los cuales produce una determinada respuesta o justificación de la elección. El proceso de habituación integra además de las reglas, que repetidas en la secuencia establecida reproducen la actividad, los significados que se han ido atribuyendo a cada fase de la pauta de la actividad. De tal manera que así como no es necesario volver a establecer los pasos para realizar la actividad, sino que estos se realizan de manera casi automática, tampoco se hace necesario volver a definir significados o razones cada vez que la actividad vuelve a realizarse.

Reglas y significados, han sido elementos constituyentes de las prácticas de supervisión, expresados en cada una de las acciones que desarrollan: visitas, planes de trabajo, proyectos, reuniones, etc. y que han configurado su proceso de habituación.

Si este proceso de habituación que hemos descrito lo llevamos de lo individual a un ámbito social, el proceso se denomina institucionalización. Este paso de lo individual a lo social supone pasar de acciones individuales -que sólo tienen validez, significación para el propio actor- a lo que denominamos una acción social. Es decir, un tipo de acción en la cual las significaciones involucran a diversos individuos y donde tanto el ajuste como el desajuste de las formas institucionalizadas es significativa para todos los actores involucrados.

Es este proceso de institucionalización el que me posibilita comprender y explicar que las prácticas de supervisión son construidas colectivamente. Que parten del proceso de habituación individual y que en la interacción con otros actores educativos se van institucionalizando. Si bien la institucionalización se compone de actos individuales, su esencial característica consiste en imbricarlas con los actos construidos por los demás actores con quienes se cohabita en determinado espacio.

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