Apuntes pedagógicos

Evaluar el fin de cursos

El curso escolar que ha terminado constituye para las escuelas de educación básica una oportunidad para hacer un balance integral de avances, retrocesos o estancamientos que se tienen en relación a su tarea encomendada. Al inicio del ciclo, se recuperó una idea que en la reforma educativa de 1992 se había planteado: la colegiación entre docentes. Para el ciclo escolar 2013-2014 la Secretaría de Educación Pública (SEP) estableció como mecanismo de colegiación a los Consejos Técnicos Escolares. En la Guía respectiva para ello, se reconoce que “El Consejo Técnico es el colegiado integrado por el director y la totalidad del personal docente de cada escuela encargado de planear y ejecutar decisiones comunes dirigidas a que el centro escolar, de manera unificada, se enfoque a cumplir satisfactoriamente su misión” (SEP, 2013)

El dispositivo implementado tenía la intención de mirarse como una oportunidad para la mejora de aprendizajes, a partir de reconocer los resultados educativos obtenidos en años anteriores y plantear acciones pertinentes para superarlos. Con esta finalidad se propuso (o mejor dicho se estandarizó a nivel nacional) 8 rasgos de normalidad mínima como pretexto de planeación, desarrollo y evaluación de trabajo del consejo técnico y también como un requisito fundamental para lograr una educación de calidad para todos, a partir de un funcionamiento debido de las escuelas en sus aspectos más elementales. Los rasgos fueron los siguientes:

*Nuestra escuela brinda el servicio educativo durante todos los días establecidos en el calendario escolar.

*Todos los grupos tienen maestros todos los días del ciclo escolar.

*Todos los maestros inician puntualmente sus actividades.

*Todos los alumnos asisten puntualmente a todas las clases.

*Todos los materiales están a disposición de cada estudiante y se usan sistemáticamente.

*Todo el tiempo escolar se ocupa fundamentalmente en actividades de aprendizaje.

*Las actividades en las aulas logran que todos los alumnos participen activamente en el trabajo de la clase.

*Todos los alumnos consolidan su dominio de la lectura, la escritura y las matemáticas de acuerdo con su grado educativo.

Independientemente de que pensamos que la estandarización del colegiado en Consejo Técnico, desde consignas iguales para contextos y condiciones diferentes, no es la mejor opción formativa, toda vez que se pierde la singularidad de las escuelas, los rasgos de normalidad mínima finalmente constituyen indicadores y oportunidades para evaluar el funcionamiento escolar.

Cada escuela conoce ahora, los resultados obtenidos por sus alumnos en este ciclo escolar, ¿qué hacer con ellos? Una primera recomendación es que verdaderamente se constituyan como un colegiado en su consejo técnico. El espacio de trabajo del Consejo Técnico es la escuela. En su momento, Cecilia Fierro y Susana Rojo (1992), apuntaban que el consejo técnico es un encuentro de maestros; un espacio para construir, para compartir, pero sobre todo, es un espacio para el aprendizaje. Constituidos como colegiado en consejo técnico, los maestros pueden verlos como un espacio permanente para analizar su práctica docente e identificar vías de transformación y mejora.

Una segunda recomendación, es que se pueda evaluar el trabajo docente y el trabajo directivo en su integralidad, es decir, considerando diversos aspectos (planeación, técnicas, didáctica, procedimientos, materiales, metodologías, procedimientos, gestión, entre otros). Y más aún, la participación de los padres de familia, no sólo en lo económico y material sino en el acercamiento a los procesos educativos.

Una tercera recomendación, es hacer una valoración exhaustiva de los aprendizajes logrados por los alumnos, revisando y analizando procesos y resultados.

Estos tres elementos, convertidos ahora en recomendaciones, constituyen el punto de partida para que los colegiados, de manera particular, puedan establecer un proyecto de trabajo para el próximo ciclo, pero un proyecto que considere su entorno inmediato, sus posibilidades y condiciones, es más, pueden establecer sus propios rasgos de normalidad mínima pedagógica y educativa (sobra decir que los establecidos por la SEP priorizan el tiempo). Rasgos que al ser establecidos por ellos no los vean como “una obligación a cumplir”, sino como un compromiso social de revaloración de la función de la escuela.

torresama@yahoo.com.mx