Apuntes pedagógicos

Evaluación y calidad de la educación

La importancia de la evaluación para los sistemas educativos es un punto en el que existe pleno consenso en la actualidad. De hecho, es casi imposible pensar en acciones educativas que no sean sometidas a evaluación. La discusión toma la dirección de cómo llevarla a cabo, de manera tal que apoye al sistema educativo. Dicha debate hace referencia a criterios de distinta naturaleza que engloban elementos de orden político, teórico, metodológico, instrumental y ético que dan forma y sustentan este campo de reciente aparición.

Actualmente, tanto en Europa como en América, los planes y las instituciones dedicados por entero a la evaluación de la educación a escala nacional son una realidad que ha cobrado vida en muy poco tiempo. Este tipo de actuaciones se inicia con fuerza, en un primer momento, en aquellos países que cuentan con una administración educativa tradicionalmente descentralizada, para después hacer su aparición en los países cuya administración es centralizada y en aquellos que se encuentran en un proceso de descentralización. En los países cuya estructura administrativa es descentralizada las autoridades centrales pueden ver en los mecanismos de evaluación un procedimiento para recuperar o detentar el control de la información. Por otra parte, en los países de estructura administrativa totalmente centralizada los organismos o planes de evaluación de reciente creación cobran vigor como mecanismos que posibilitan un seguimiento de las políticas educativas y/ o de las reformas recién emprendidas al dar cuenta de manera detallada, y significativa los efectos que han tenido éstas, particularmente centran su atención en los efectos y en la coordinación de la toma de decisiones (A. Tiana y H. Santángelo, 1994)

En el mismo sentido, A. Tiana menciona que el reciente énfasis en la evaluación de la calidad de la educación aparece en un contexto muy preciso en el que coinciden, al menos, tres tipos de tendencias:

• en primer lugar, las nuevas demandas que la sociedad y la economía proyectan sobre los sistemas educativos, en el marco de la internacionalización y de la incesante búsqueda de competitividad en los mercados mundiales, pero también de la mejora de la calidad;

• en segundo lugar, las crisis económicas que, de modo recurrente, han afectado a la capacidad de dar salida a todas y cada una de las necesidades de orden social patentes en nuestras sociedades;

• en último término y en buena medida como resultado de los efectos de esas recurrentes crisis económicas sobre la opinión pública y sobre las ideologías, una nueva cultura -la rendición de cuentas- que se acompaña de una falta de confianza en la capacidad del Estado para dar salida de modo eficaz, eficiente y económico a todas y cada una de las necesidades que una población cada vez más exigente plantea.

En este sentido, la rendición de cuentas pretende destacar que es necesario controlar y evaluar, externamente a la escuela, el rendimiento y el logro de los alumnos, de los docentes, de los centros y del sistema en su conjunto. Se trata de conseguir que éste rinda cuentas, como empresa pública que es a la ciudadanía en general y a sus representantes, del mismo modo que lo hacen las restantes empresas públicas. De este modo se pretende conseguir un mejor conocimiento y uso de las condiciones óptimas que han de permitir lograr las finalidades y los objetivos sobre los que existe un acuerdo público.

El propósito de brindar una educación de calidad para todos hace su aparición en el discurso político internacional, marcando con ello las directrices que habrán de establecerse en los sistemas educativos. Lo anterior implicó particularmente en nuestro país, centrar la atención en los elementos que posibilitaran dar cuenta de los avances del sistema educativo en forma global. Muñoz Izquierdo y Gilberto Guevara Niebla plantean que el crecimiento acelerado de la matricula no ha sido acompañada de reformas pedagógicas sustanciales que aseguren una adecuada correspondencia entre el ritmo de crecimiento y la eficiencia del Sistema Educativo; lo anterior ha traído como consecuencia, un deterioro progresivo de la calidad académica de los niveles educativos y una creciente desarticulación entre la función educativa y las exigencias de desarrollo. Esto puede observarse en los bajísimos niveles de aprovechamiento que los alumnos presentan en los exámenes de selección para su ingreso a instituciones de educación superior.

Por lo que podemos observar que desde finales de las décadas de los años 80's y 90´s se ha producido un marcado énfasis en el análisis sobre la educación. La preocupación ha dejado de estar centrada exclusivamente en el acceso y la extensión de los servicios educativos para, sin omitir lo anterior, centrarse en los contenidos y en el funcionamiento del sistema, es decir, parece haber un consenso no solo de ampliar los servicios educativos con el fin de que ningún niño se quede sin acceso a la escuela sino de que efectivamente, en la escuela se incorporen los conocimientos y competencias necesarias para vivir y desempeñarse en el mundo actual.

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