Apuntes pedagógicos

Día mundial de la filosofía

La Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) instituyó el Día Mundial de la Filosofía, el cual se celebró inicialmente de forma informal en el año 2002, pero cuya observancia fue dictada hasta el año 2005, desde entonces se celebra oficialmente, el tercer jueves del mes de noviembre.

Con el objetivo de destacar la importancia de esta disciplina, especialmente de cara a la gente joven, y también para subrayar que «la filosofía es una disciplina que estimula el pensamiento crítico e independiente y es capaz de trabajar en aras de un mejor entendimiento del mundo, promoviendo la paz y la tolerancia.», la UNESCO ha proclamado el 20 de noviembre de 2014 como Día Mundial de la Filosofía. Se alienta en esta fecha a los gobiernos, instituciones educativas y organizaciones en general a programar actividades sobre el tema de la filosofía con el público en general. En este año el lema es: ¡Celebrando el pensamiento libre!

Uno de los objetivos del día es “destacar la importancia de esta disciplina, especialmente de cara a la gente joven” para que se realice “un ejercicio de pensamiento libre, razonado e informado sobre los mayores desafíos de nuestro tiempo”.

Se espera que ese día sea tomado para la apertura de espacios libres y accesibles y la promoción del debate a través de talleres, conferencias, reuniones a distintos niveles, tanto global, como nacional y local. El objetivo es animar a los pueblos del mundo a compartir su herencia filosófica y a abrir sus mentes a nuevas ideas, así como inspirar un debate público entre los intelectuales y la sociedad civil sobre los grandes temas que preocupan a los seres humanos de diferentes culturas.

En las UNESCO se reconoce a la filosofía como “una disciplina que estimula el pensamiento crítico e independiente y es capaz de trabajar en aras de un mejor entendimiento del mundo, promoviendo la paz y la tolerancia”.

La UNESCO hace especial énfasis en que no es la “propietaria” de la celebración, sino que esta pertenece a toda persona, institución, asociación o estado a quien le interese el pensamiento y la reflexión.

Es importante, en este marco, apuntar que el pensamiento filosófico es una herramienta que ha acompañado al ser humano desde su aparición en la tierra y ha sido el elemento central para que este evolucionara y transformara su entorno hasta llegar a lo que hoy es nuestro planeta y todos sus desarrollos. El pensamiento filosófico permea a todos los seres humanos e influye en sus actividades cotidianas al margen de que estos lo sepan o lo ignoren. El pensamiento filosófico ha sido y es el camino hacia una calidad de vida caracterizada por la plenitud y la satisfacción. Por ello, las universidades, como modernos centros del saber y la reflexión, no pueden ni deben estar al margen de este pensamiento filosófico.

Koïchiro Matsuura (2011) apunta ¿Qué puede ser la enseñanza de la filosofía, sino la de la libertad y de la razón crítica? En efecto, la filosofía implica el ejercicio de la libertad gracias a la reflexión. Se trata, por ende, de juzgar sobre la base de la razón y no de expresar meras opiniones, no solo de saber sino también de comprender el sentido y los principios del saber, de actuar para desarrollar el sentido crítico, baluarte por excelencia contra toda forma de pasión doctrinaria. Dichas finalidades exigen tiempo, fijarse en uno mismo, en los otros lenguajes y en otras culturas. Se trata de un tiempo largo, que requiere una instrucción esclarecida y una puesta en perspectiva rigurosa de conceptos e ideas. La filosofía como método, actitud y pedagogía permite así desarrollar competencias en cada individuo que le permiten cuestionar, comparar y conceptualizar.

Lipman (2005) considera que la práctica de la filosofía desempeña un papel central en la formación del modelo ideal de persona propuesto: democrática, razonable, tolerante, respetuosa, juiciosa. Si la filosofía de práctica en la escuela, se constituye en el pilar para que los niños y jóvenes puedan alcanzar este ideal; en otras palabras, para que lleguen a ser los adultos que nosotros no somos y queremos que sean.

En este contexto, es pertinente generar espacios de reflexión sobre el lugar que ocupa la filosofía en la política educativa en México. En años recientes ha sido relegada del currículum en la educación media superior y superior, es necesario entonces, recuperar su sentido e importancia, toda vez que se reconoce como un dispositivo formativo para la construcción de una mejor sociedad. La ausencia de la filosofía en nuestra vida, nos deja en la incompletud humana porque sin ella carecemos del medio para relacionarnos con lo otro y los otros y nos reducimos a establecer relaciones instrumentales o estratégicas. Solo dejando de ser humanos, podemos dejar de lado la filosofía. Celebremos pues, el pensamiento libre, y este solo tiene sentido si traza perspectivas de acción para el futuro.

torresama@yahoo.com.mx