Apuntes pedagógicos

Desarrollo del pensamiento crítico

El desarrollo del pensamiento en el campo de la educación exige dotar a los estudiantes de capacidades intelectuales que les permitan comprender, analizar, evaluar, sintetizar, renovar, adaptar, producir y difundir conocimientos, así como reflexionar, convivir, dialogar, compartir, actuar y resolver problemas en contextos marcados por la diversidad social y cultural.

El razonamiento lógico tiene centralidad en la búsqueda de desarrollar un pensamiento crítico y analítico en nuestros estudiantes, se tiene que reconocer y enfatizar la existencia y validez de otros tipos de pensamiento, como lo es el pensamiento cotidiano y de sentido común, y otros vinculados con el proceso creativo y con el razonamiento científico. Lo anterior permitirá proporcionar a los estudiantes elementos para fortalecer sus estructuras de pensamiento crítico y que los lleven a desarrollar los conceptos y categorías fundamentales de las ciencias. Uno de los puntos de partida en este proceso, particularmente en la relación educativa entre docente y alumno, es la comprensión del fenómeno educativo como la posibilidad de contribuir a la educación integral del ser humano. Para llegar a esta comprensión, surge la necesidad de hacer uso de una de las facultades esenciales del ser humano: el pensamiento, que le permite al hombre reconocerse a sí mismo, “saberse” y pensarse en su individualidad y particularidad.

En este sentido, la necesidad de desarrollar el pensamiento lógico y analítico en los seres humanos como parte de su educación se había sentido en la antigua Grecia y, en especial, con los sofistas, Sócrates, Platón, Aristóteles y los escépticos griegos para quienes la filosofía era lo más importante. Se entendía en ese entonces la necesidad de formar a los hombres en sus ideas, enseñándolos a plantear sus argumentos y a orientarse en las relaciones de la vida por medio del pensamiento. Desde ese entonces una educación y pedagogía de desarrollo del pensamiento se ha considerado teóricamente muy importante; por ello, se puede afirmar que un reto crucial que los educadores tenemos en la actualidad es que nuestros estudiantes enfrenten con éxito y sensibilidad los cambios que su contexto social le impone. Luego entonces, la educación en la actualidad ha de estar basada en el desarrollo de un pensamiento crítico, lógico, analítico y reflexivo; es decir, el pensar de forma autónoma (autoexpresión y análisis).

El pensamiento crítico trata de descubrir lo no-dicho, aquellos aspectos de la realidad no definidos por los discursos formales, pero que forman parte de la realidad. Esto se hace especialmente relevante cuando se analizan los contenidos políticos (decretos, disposiciones legales) relacionados con la Organización Escolar dictados por responsables de la planificación educativa. Se parte de que profesor-alumno han de tener una visión crítica que les permita detectar las contradicciones

La finalidad última está orientada hacia un interés emancipador que permita al sujeto una vida libre. En definitiva se trata de conseguir instrumentos capaces de explicar los fenómenos humanos y, a la vez, conseguir su transformación. El alumno es considerado como concreto y determinado por su contexto y se rechaza la concepción del individualismo burgués de sujeto: individuo que tiene poder para cambiar su vida según su propia iniciativa, saber y argumentos.

En este sentido, Habermas concibe el saber como entendimiento que proporciona tanto el mundo objetivo como la intersubjetividad que proporciona el contexto de la acción. Los individuos utilizan el conocimiento para ponerse de acuerdo. Si la racionalidad comunicativa se compone de entendimiento, resulta necesario estudiar las condiciones que permiten llegar a un consenso racional, hecho que en este caso, conduce a los conceptos de argumento y argumentación. Los argumentos se componen de emisiones problemáticas (conclusiones) que llevan anexas pretensiones de validez y las razones con las cuales se han de tornar dudosas. La argumentación es el tipo de habla en la que los participantes dan argumentos para desarrollar o recusar las pretensiones de validez que se han tornado dudosas (Habermas, 1987).

Lipman (1998) por su parte, nos dice que el pensamiento crítico es un pensamiento que facilita el juicio porque se basa en criterios, es autocorrectivo y sensible al contexto. Un criterio es una regla o principio utilizado en la realización de juicios. Por lo tanto, existen conexiones lógicas entre el pensamiento crítico, los criterios y los juicios. El pensamiento crítico es un pensamiento hábil, y las habilidades en sí mismas no pueden ser definidas sin criterios mediante los cuales aquellas puedan ser evaluadas. Es un pensamiento bien fundamentado, estructurado: refuerza el pensamiento, es defendible y convincente. Por el contrario, un pensamiento acrítico es un pensamiento desorganizado, amorfo, arbitrario, caprichoso, azaroso e inestructurado. En conclusión, por la lógica se amplía el pensamiento, por los criterios se fundamenta y se defiende. De aquí que la mejora del pensamiento de los estudiantes dependa de la habilidad para identificar y dar buenas razones de las opiniones que sostienen. Se genera a partir de dos ideas reguladoras: verdad y significado. Implica razonamiento y juicio crítico, y el pensamiento creativo implica destreza, arte y juicio creativo. No se da pensamiento crítico sin una base de juicio creativo, ni se da pensamiento creativo sin una base de juicio crítico.  

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