Avances de la reforma laboral

A 2 años de la aplicación de la nueva ley, hay una base sólida y confiable para que los mexicanos tengan un trabajo digno.

Una economía que ofrece empleos dignos satisface no solo las necesidades económicas de la población, también genera prosperidad, crecimiento con equidad y desarrollo personal y familiar.

Esa fue la visión del presidente Enrique Peña Nieto al asumir el gobierno de México, una visión fincada en la necesidad de modernizar nuestro marco legal para mejorar el desempeño del mercado de trabajo y dar acceso al empleo a una población mayoritariamente joven y en constante crecimiento.

A partir de entonces se logró aprobar una nueva reforma laboral, la primera de las grandes reformas estructurales vigentes en esta administración, que entró en vigor el 1 de diciembre de 2012 y en cuya deliberación participamos desde la Coordinación de Trabajo en el equipo de transición conformado para delinear los ejes estratégicos del nuevo gobierno.

En 2012 había 2.5 millones de desocupados en el país, la mitad de ellos jóvenes de entre 14 y 29 años; las mujeres representaban solamente 38 por ciento de la PEA y la informalidad alcanzaba a 60 por ciento de los trabajadores. La Ley Federal del Trabajo, que databa de 1970, no generaba incentivos para impulsar la productividad y la competitividad.

Por ello, esta reforma —que era impostergable— planteó promover la generación de empleos decentes, favorecer los principios de equidad y no discriminación en las relaciones de trabajo, impulsar la formalidad, brindar mayor certeza jurídica a los sectores productivos, fomentar la productividad como la mejor vía para elevar los ingresos y el bienestar de los trabajadores, y hacer más competitivas a las empresas.

Al aprobarse la nueva ley laboral, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estimó que con este marco normativo México pasó de tener la segunda legislación más rígida de sus 34 países miembros, a una legislación laboral más flexible que en 15 países de esa organización.

A poco más de dos años de la aplicación de la reforma laboral, la informalidad disminuyó a 57.46 por ciento; en más de 2 mil 100 contratos colectivos de trabajo se han incluido cláusulas de productividad y México cuenta con un Comité Nacional de Productividad.

Gracias a la flexibilización de la contratación individual, el empleo formal ha crecido de forma acelerada y más jóvenes, mujeres y grupos laboralmente vulnerables pueden encontrar un empleo formal. En 2014 se generaron 714 mil puestos de trabajo inscritos al Instituto Mexicano del Seguro Social, la segunda cifra anual más alta desde que se tiene registro.

Las nuevas disposiciones para combatir el trabajo infantil y proteger los derechos de los menores trabajadores en edad permitida hicieron posible que, de acuerdo con cifras del Inegi, hoy se encuentren trabajando 540 mil niños menos que en 2011.

Con las nuevas facultades de vigilancia que la reforma otorgó a la autoridad y gracias a la modernización de la inspección laboral, se han realizado cerca de 280 mil revisiones en beneficio de más de 11 millones de trabajadores.

La reforma introdujo sanciones severas, como el retiro de la cédula a litigantes y la posibilidad de denunciar a quienes obstaculicen o demoren deliberadamente un juicio laboral. Además, al privilegiar la conciliación en los conflictos obrero-patronales, los procesos que solían durar más de un año hoy se resuelven en menor tiempo.

Contamos con un Programa Nacional de Trabajo y Empleo para Personas con Discapacidad, un Programa Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y se ha cuadriplicado la afiliación de empresas al Infonacot, lo que implica llevar los beneficios del crédito a más trabajadores.

Otro de los beneficios más tangibles es que los mexicanos gozamos de paz laboral. De manera inédita, pues no se registra un antecedente similar, en el país llevamos 17 meses sin una sola huelga de jurisdicción federal. Gracias a ello estamos preservando las fuentes de empleo, atrayendo nuevas inversiones y generando empleos formales.

A dos años de la reforma a la Ley Federal del Trabajo, sin duda se registran avances en nuestro mercado laboral, pero aún quedan muchos retos para alcanzar a plenitud la justicia cotidiana para el trabajador.

Sin embargo, la nueva legislación representa una base sólida y confiable para hacer efectivo el derecho constitucional de los mexicanos a un trabajo digno y socialmente útil, para enfrentar en mejores condiciones las dificultades económicas que el contexto externo le plantea al país.

*Secretario del Trabajo y Previsión Social.