El otro enfoque

El suplente de Alejandro Navarro

1. Lo desconoce tras el escándalo de una fotografía

El juvenil panista, Rolando Monroy, recién saltado a la fama tras posar con un arma larga en Facebook, tendrá que olvidarse de conseguir votos para su compañero de fórmula, Alejandro Navarro Saldaña.

El empresario capitalino, titular de la candidatura a la diputación local por el octavo distrito, de plano se deslindó del silaoense, al grado de acusar a su dirigente estatal, Gerardo Trujillo, de imponerle a este tipo de “fichitas azules”.

La mentira de Navarro es parte de su escasa estrategia política, pues los panistas saben que fue él quien encabezó las negociaciones en un restaurante de Silao y no precisamente su dirigencia estatal.

Ocurrencia o no del joven Rolando, lo cierto es que Navarro se ha separado por completo del grupo político en Silao, al grado de que por ejemplo, esta mañana no participará en la conferencia de prensa que ofrecen los candidatos azules en la ciudad de las limas.

Para eso, ya orquestó un desayuno con su padrino, el diputado Luis Alberto Villarreal, además de su invitado especial, Juan Carlos Romero Hicks, quien ya conoce los pormenores de la fotografía incómoda y del suplente incómodo. La duda es si asistirá el ex Rector de la Universidad de Guanajuato.

Alejandro Navarro empieza su campaña política con un nuevo escándalo, sobre todo porque a pesar de que en Silao el PAN suma las preferencias electorales, según los medios estatales, es probable que sea ahí donde encuentre su ruina.

Desconocer a su suplente y a cada unos seguidores, que es lo menos que podría hacer, tendrá consecuencias que quizás no midió, ni para bien ni para mal.

2. Y su esposa se conserva en la planilla

Aunque ellos no lo digan, la planilla azul en la capital es la más incómoda de todas.

No sólo porque hay poca seriedad y consenso en su conformación, sino porque la esposa del candidato Navarro, Samantha Smith, aparece en la segunda posición y sin posibilidad alguna de renunciar a ella. Ya no se diga el asunto de Juan Carlos Delgado Zárate, que es otro incómodo que pesa en la planilla, pero en contra.

El asunto, que dicho sea de paso, polarizó las relaciones entre Ruth Lugo y Alejandro Navarro, traerá consecuencias electorales en los siguientes días, sobre todo, por los ajustes de campaña que todavía realiza la abanderada blanquiazul.

Dicen que Ruth ha soportado los desplantes, berrinches e imposiciones de Navarro, pero ambos tienen la encomienda de guardar sus corazones en plena campaña, a fin de sonreír a las cámaras, mientras sus pensamientos anuncien otras ofensas innombrables.

Buenos actores, pues.

3. Beto Loya ya no desayuna en La Botellita

Algo pasó en el equipo del candidato perredista, Beto Loya, pues cambió de manera intempestiva, la sede de sus desayunos con los chicos de la prensa a propósito de informar el avance de su campaña.

Era común ver a los abanderados amarillos en La Botellita, un restaurante del empresario Ricardo Herbert, ex candidato del PRD en el 2012, sólo que éste, de plano se abrió con la candidata azul, Ruth Lugo, al grado de compartir reflectores con ella en plena contienda electoral.

Beto Loya debió prever que continuar en esa sede, era prácticamente dormir con el enemigo, pero tras medir su ventaja en las últimas semanas, todo parece indicar que es Beto quien prende más que el dueto Ruth-Herbet.

Así que decidió alejarse todavía más de Herbert.

¿Será?

4. ¿Alguien sabe algo de Edgar Castro?

Su campaña se siente pero no prende.