El otro enfoque

¿Por qué perdió Ruth y por qué gano Edgar?

1.- Desde la contienda interna, el mensaje estaba lanzado.

La candidata panista, Ruth Lugo Martínez, era la favorita en las encuestas. La misma empresa que auguró un éxito al candidato de hace tres años, Alejandro Navarro, le pronóstico un éxito, pero volvió a equivocarse.

Para el equipo de la candidata azul, el pronóstico era alentador y decidió dar la batalla por el sueño que emprendió hace varios años, solo que olvidó que en su reciente historia provocó una fractura en el PAN.

Ciertamente, Ruth ganó la contienda interna de su partido, pero hubo poco más de 30 votos en su contra, es decir, un grupo de panistas no la querían y decidieron darle la espalda. Ruth no logró concretar nada con ellos y sencillamente los relegó por completo.

Se olvidó de ellos.

La actitud de la panista, afloró cuando un estudiante de la Universidad de Guanajuato la confrontó a su particular estilo y asumió la misma posición que sus compañeros de partido. “Si no quieres votar por mí, pues ni modo”, habría dicho.

Ruth hizo todo lo posible para llegar a la Presidencia Municipal. Recibió el apoyo del Gobierno del Estado, del directivo estatal, de sus amigos nacionales que vinieron a levantarle la mano e incluso, operadores ex priistas se sentaron con ella 48 horas antes de la contienda.

El PRD a través de su abanderado, Beto Loya, acusó a la panista de haber asumido la compra de votos y le advirtió que se bajara con el fin de lograr un buen proyecto para Guanajuato.

También lo ignoró.

 2.- Su interinato, marcó la diferencia.

El candidato del PRI, Edgar Castro Cerrillo, siempre se mantuvo ajeno a los escándalos mediáticos. Fue duramente criticado por la panista, lo evidenció en el debate organizado por el IEEG y a pesar de eso, el ahora Presidente Electo, nunca se enganchó.

Castro Cerrillo se distinguió de encabezar una candidatura de respeto. Sus giras no eran numerosas, ni muy escandalosas en publicidad, pero muchos delegados, comisariados y representantes de barrios y colonias, lo reconocían.

Edgar Castro obtuvo fama y reconocimiento en su paso por la Presidencia Municipal de Guanajuato. Su trabajo, su estilo de servicio, su pasión por emprender acciones contra la inseguridad, le permitió ganarse la confianza de los capitalinos.

La gente sabía que Edgar era el “Presidente” de los operativos policiacos; el alcalde interino que supervisaba el servicio de recolección de basura y el que siempre los atendía en la Presidencia.

Edgar fue el salvador del pueblo y del PRI, tras la mala racha de su antecesor, Nicéforo Guerrero.

A pesar de las imposiciones de su dirigencia estatal, Castro Cerrillo sumó al equipo. Así que concentrado en su meta, aprendió a que en las campañas, lo mediático no genera votos, pero estrechar las manos, garantiza el triunfo.

3.- Beto Loya, asume una posición de conciliación

El ahora ex candidato del PRD, Beto Loya, salió a reconocer el triunfo de Edgar Castro y hasta se ofreció en aportar ideas y el apoyo de sus regidores, para “desatorar” proyectos en beneficio de Guanajuato.

El ex panistas adelantó que formará una agrupación civil que tiene como objetivo, convertirse en un observatorio ciudadano, a fin de revisar los proyectos de la administración y evaluar sus acciones.

Será como una contraloría social, pero sin el oficialismo.

Beto Loya asume una buena posición política, sobre todo porque puso a disposición del alcalde electo, Edgar Castro, la colaboración de los que integraban su planilla. De entrada, un respaldo que necesita el próximo edil.

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