El otro enfoque

El machismo mata


1.- Una tristeza mexicana

De los mensajes que pude leer durante la marcha #Nosqueremosvivas, la que más me llamó la atención fue la referente al machismo, esa característica mexicana, que no sólo debería darnos vergüenza, sino promover si desaparición eterna.

Las mujeres que marcharon ayer en León y en Guanajuato, para demandar más seguridad y menos violencia, exhibieron también la derrota que tenemos los hombres, ante el hermoso reto de amar lo más precioso que tenemos.

Exhibieron el denigrante papel de los hombres, aquellos aprovechados, aquellos perversos, indolentes, faltos de entendimiento y carentes de paciencia, delicadeza, diligencia, amor y honestidad.

Todas ellas están hartas del machismo que las ha matado poco a poco.

Les ha matado el sentimiento tan extraordinario, les ha matado cada uno de sus sueños, de sus caricias, de sus atenciones, de sus decisiones, de su manera de ver la vida, de su expresión tan hermosa del rostro, de su deseo de amar, su anhelo para desprenderse por el que tiene al lado.

A la mujer, el machismo le ha matado su esencia.

Es una tristeza latinoamericana, quizás más mexicana que latina.

Las mujeres se han enfrentado a la violencia en casa, en la escuela, en el trabajo, en la oficina, en la empresa, en la preparatoria, en la universidad, en las carreteras y hasta en las numerosas redes sociales.

2.-Crece la violencia en Guanajuato

Cada año, la violencia y los asesinatos contra de ellas, se incrementa sin explicación.

En Guanajuato, en el año 2012, fueron asesinadas 57 mujeres; en 2013 fueron asesinadas 73; en 2014, 67 mujeres, en 2015, 87 mujeres y en lo que va del 2016 más de 20 mujeres.

De 2012 a Julio de 2015, el 87.47 por ciento de las víctimas que denunciaron violación fueron mujeres, en León 580 casos, Celaya 253 y Guanajuato 127. En otras ciudades más, ellas parecen quedarse calladas, porque la cultura de la denuncia, es un castigo invisible.

El proyecto Escudo, les ha fallado.

Por más que las autoridades promuevan y publiciten sus protocolos, hay una evidente desatención por parte de los ámbitos municipales y estatales. No hay casas de asistencia para ellas. No hay atención en las agencias del ministerio público y tampoco hay manera de garantizarles su seguridad.

La familia es su única alternativa y eso, si es que la tienen o la respaldan.

¿Quién las podrá respaldar con certeza?

Las activistas que promueven el derecho o la defensa de las mujeres, no alcanzar a cubrir la gran problemática que enfrentan todas ellas, aunque tampoco hacen algo adicional para cambiar el rumbo de este estado y de este país.

Ciertamente, promueven alertas, exhiben deficiencias y convocan marchas, pero las mujeres necesitan un respaldo efectivo que no lo encuentran en las autoridades, ni en las asociaciones a favor de ellas y muchas veces, tampoco en casa.

La Procuraduría de Derechos Humanos, sigue postergando una decisión determinada para todas ellas y, aunque abre expedientes de investigación a su favor, casi siempre sus decisiones terminan ambiguas, tibias o deficientes.

3.- El último viaje de Ricardo

El diputado Ricardo Torres Origel, el combativo panista en el Congreso del Estado, murió repentinamente mientras hacía su paseo dominical en bicicleta. Casi cada fin de semana, el legislador posteaba su recorrido.

Ayer no alcanzó.

Un poder sobrenatural decidió apartarlo por un momento de la vida terrenal y consentirlo en un escenario envidiable, ese terreno inexplicable, donde la paz y el amor incondicional, es el pan de cada día.

Sé que ahí se vive mejor, al menos, Dios lo ha prometido así.

Que en paz descanse, don Ricardo.