El otro enfoque

El llamado de Lara

El aspirante a la dirigencia estatal del PRI, Alejandro Lara, lanzó ayer una invitación a sus compañeros de partido, Santiago García y Jaime Martínez Tapia, para sentarse en una mesa de civilidad, a fin de evitar la judicialización del proceso interno.

La petición es muy válida, aunque que quien debería convocarla es la misma dirigencia interina, no sólo porque se trata de la unidad partidaria, urgente y necesaria, sino por el inminente caos que ha provocado la tan esperada convocatoria.

Ayer el notario celayense se reunió con varios líderes en Silao. Estuvo la regidora Claudia Meza, del sector Movimiento Territorial, el joven Israel Almaguer del Frente Juvenil, Jesús Aguilar del CCI,  Felipe Esquivel González de la CTM, además del subdirector del IMSS de la unidad 54, Manuel Caudillo Peña, así como decenas de consejeros más.

El llamado de Lara puede tener aceptación entre los mismos suspirantes, si hay voluntad como para enfrentar un proceso interno, cuyo antecedente inmediato de buenos resultados, fue aquella ocasión cuando se eligieron al ahora Senador, Miguel Ángel Chico y la alcaldesa leonesa, Bárbara Botello Santibáñez.

El pacto de civilidad y ética partidaria, es interesante, pero desafiante también, pues no hay una muestra de formalidad con la actual presidente interina, Ana Bertha Silva Solórzano, como tampoco por parte de los otros contendientes.

Silva Solórzano debe ser quien encabece la mesa, no sólo para frenar el golpeteo interno en el PRI, sino para detener también la precampaña interna que se acompaña de botellas de tequila o el reparto de carnitas.

Si en verdad el PRI quiere verse democrático, debe aplicar los mínimos principios de legalidad, de respeto y de civilidad. No hacerlo a tiempo, podría convertir en un botín de compra de votos o de favores para los espacios que pudieran abrirse o conservarse en el 2015.