El otro enfoque

El extraño contrato del abogado de Solís

1.- Un abogado experimentado contrata a un inexperto

El nuevo Contralor Municipal de Silao, Carlos Chávez, ha hecho la observación de un sospechoso contrato que firmó el ex alcalde priista, Enrique Solís Arzola, por la supuesta asesoría de un experto abogado.

El beneficiado litigante, de nombre Alejandro Díaz, cobró durante casi un año, cerca de 25 mil pesos mensuales, pero además, sin explicación alguna o argumento válido, obtuvo un finiquitó de 200 mil pesos.

En un año, el asesor obtuvo un súper bono de despedida.

Quizás podría resultar un acto administrativo cualquiera, pero la observación ya se hizo, a fin de que los auditores del Órgano de Fiscalización Superior, realicen una investigación sobre este documento y se pronuncien con respecto a los convenios por honorarios, donde ya se incluyen los finiquitos de cortesía.

Pero hay una sospecha todavía más seria: Resulta que el día en que el abogado dejó de obtener recursos de la Presidencia Municipal de Silao, los abogados que defendían al ex director de Seguridad Pública, Jorge Alejandro Fonseca Durán, señalado en el caso de la reportera Karla Silva, también dejaron de asistirlo.

En una audiencia de urgencia, requerida por los abogados del ex funcionario, notificaron al juez que dejaban la defensa de Fonseca Durán por así convenir a su cliente. Ahora, un abogado de oficio, lo asiste de manera gratuita.

Por supuesto que no puedo afirmar que ambos hechos tener relación alguna, pero el "sospechosismo" ha formado parte de las murmuraciones de los nuevos integrantes del Ayuntamiento de Silao, quienes apuestan a que se regresen los 200 mil pesos que se entregaron como finiquito al abogado-asesor de Enrique Solís.

2.- Cuidan a Solís dos guardaespaldas

Por cierto, el ex presidente municipal, el priista, Enrique Solís, resultó beneficiado con el apoyo de dos guardaespaldas por los siguientes tres años. Es decir, usted y yo pagaremos la seguridad, de uno de los perores gobernantes del terruño.

El beneficio se lo permite la ley de Seguridad, pero debe tener la aprobación del Presidente Municipal actual, léase profesor Juan Antonio Morales Maciel o bien, del mismísimo director de Seguridad Pública, Adolfo Salazar.

Si quisieran cumplir con el mandato, bien pueden enviar a dos policías municipales, pero debido a que el señor Solís pidió que fueran sus guaruras de siempre, el costo para el municipio podría llegar a 500 mil pesos anuales.

¡Qué suertudo!

3.- Los diputados sin suerte

Los que no tuvieron suerte fueron los diputados panistas, Alejandro Navarro y Guillermo Aguirre, quienes, por primera vez en su corta historia, se apersonaron en la junta del gabinete municipal del alcalde, Juan Antonio Morales Maciel.

Resulta que los legisladores, ya se dignaron en presentarse y, sin cita previa, pretendían reunirse con el Presidente Municipal, cuando éste se encontraba en gestiones ante dependencias del Gobierno del Estado.

Dicen que los diputados buscaban su primer acercamiento con el Alcalde, a propósito del presupuesto del próximo año, cuyos proyectos todavía siguen se conocerse ni ventilarse con vísperas del 2016.