El otro enfoque

La candidata panista contra los estudiantes

1. Y mientras, tres candidatos los desaíran

Al debate convocado por la agrupación estudiantil, Asamblea General Popular, asistieron pocos candidatos. Solo participó la panista, Ruth Esperanza Lugo, el petista Gilberto Adame y el de Morena, Alejandro Candelaria Sosa.

No asistió el priista, Édgar Castro Cerrillo, también representante de la coalición con los partidos PVEM y Panal, ni se apersonó el perredista, Roberto Loya Hernández, ni mucho menos el abanderado del partido Humanista, Alberto Nieto Rodríguez.

Los estudiantes fueron desairados por tres aspirantes a la Presidencia de Guanajuato.

El formato del debate era muy interesante, sobre todo porque se abrió a una sesión de preguntas y respuestas a todo el público, lo que en ningún foro se ha visto en la capital de Guanajuato.

Este no fue el motivo por el que los tres candidatos ausentes no participaron, según los suspirantes. Su realidad es que no fueron invitados de manera formal (por escrito), ni tampoco se informó a tiempo del nombre del moderador.

Para los estrategas electorales, el formato del debate estudiantil, abierto en la plaza de San Roque, escenario de los Entremeses Cervantinos, era un riesgo muy alto en una batalla electoral, pero con posibilidades de solventarse.

De los candidatos que han participado en un escenario como éstos, casi todos salen raspados. Recordará usted el caso del actual presidente Enrique Peña Nieto, cuando fue perseguido por estudiantes y donde surgió el grupo “YoSoy132”.

Quizás el equipo de la panista, Ruth Lugo, pensó diferente y decidió participar en el debate estudiantil, a pesar de que, en un ejercicio anterior, dentro del reciento de la Universidad de Guanajuato, un grupo de universitarios la confrontó.

Y ahora, precisamente estaba ahí el egresado de la escuela de Ciencias Políticas, Gabriel Alejandro Andreu, quien se personó para volver a cuestionarla, respecto a su manera de ejercer la política y el trabajo previo como legisladora.

La candidata panista, Ruth Lugo, debería de saber que un público estudiantil, como el de la Universidad de Guanajuato y en una plaza pública, sin tanto control, es una oportunidad que tienen los universitarios para exponer, sin censura, cada pregunta y posición.

Ella, Ruth Lugo, fue estudiante y cuestionó al régimen priista como ahora lo hace Alejandro Andreu en contra de Acción Nacional y cada uno de sus candidatos a un puesto de elección popular.

El joven tiene derecho y nadie tendría por qué amenazarlo ni intimidarlo.

Lamentable que un integrante del equipo de la candidata panista, tratara de censurar al joven estudiante, tan sólo por simpatizar con otro partido y querer cuestionarla por las acciones de su partido en el gobierno.

Ese intento de querer controlar las manifestaciones de los estudiantes, es un torpe intento de querer controlar lo incontrolable.

Quizás Roberto Loya y Edgar Castro, habrían medido ese riesgo, quizás tuvieron otras razones.

Lo cierto es que la aspirante azul no lo hizo y, en consecuencia, dio la nota en medio del debate, luego de que el estudiante denunciara que fue amenazado y hostigado por el novio de la candidata del Partido Acción Nacional.

Y entonces las dudas comenzaron a surgir: ¿Cómo es que un integrante de su equipo se atrevió a intimar al estudiante? ¿Cómo es que no midieron las consecuencias de las reacciones de un público estudiantil?

Si el joven estudiante es priista o simpatiza con el tricolor y se apersona en un debate abierto al público, convocado por sus compañeros, ni Ruth ni el PAN tienen derecho a mandar guaruras, novios o golpeadores para callar a estudiantes.

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