El otro enfoque

Uber, bajo la ilegalidad

1.- Denuncias por todos lados

Los diputados aprobaron la Ley de Movilidad que pretende regular el servicio de transporte ejecutivo y donde la aplicación Uber, advierte de su rebeldía, al rechazar una regularización que pretende imponer la autoridad.

Es decir, tras la norma aprobada, Uber tiene que solicitar licencias de tipo B a sus conductores, como cualquier operador de taxi, debe contar con un registró ante la autoridad de Transporte Estatal y, por supuesto, contar con buenos autos.

Pero manejarse al margen de la Ley, ya no es novedad para Uber, pues la marca mantiene "escándalos" judiciales prácticamente en todo el mundo. Guanajuato, por supuesto, no será la excepción.

Por ejemplo, en noviembre pasado, dos jueces de Nueva York, Mary Long y Jeffrey Watson, multaron a Uber por hasta 50 millones de dólares porque, efectivamente, se trata de un servicio que opera sin registro oficial.

Los magistrados estadounidenses, según el diario El País, Uber "no es una simple aplicación para gente con necesidad de desplazarse", sino de un servicio de transporte público que debe pagar impuestos y estar bajo el registro de las autoridades.

Sólo los empresarios voraces, evasores de la Ley, defienden a Uber, con el escudo de la seguridad, aunque sin ninguna garantía.

2.- ¿A lo malo bueno y a lo bueno malo?

En Guanajuato, el debate de Uber y los taxistas, polarizaron los intereses y, finalmente, el Gobierno del Estado, impuso reglas de operación que finalmente debe acatar a fin de evitar multas millonarias.

Uber debe aprender lo que pasa en España, pues tras varios litigios, los directivos reconocieron que debieron trabajar de la mano del Gobierno, a fin de contribuir en la seguridad, la economía nacional y el bienestar de los ciudadanos.

España no fue tan restrictiva en el servicio de Uber, pero lamentó que la empresa, favoreciera la evasión fiscal, tan sólo por esconder el nombre de todos aquellos que recibían ingresos por tener autos rentados con ellos.

Hace unos meses, Uber reconoció en aquel país, que debió acceder al registro solicitado por el Gobierno y que debió favorecer el cobro de impuestos a todos aquellos que recibieron una utilidad por el servicio que ofrecieron.

Sin duda, Uber se ha equivocado en sus planteamientos.

Legislar para regular no es sinónimo de perfidia.

Se trata de orden y de legalidad.

Uber tendrá que reconocerlo en Guanajuato y el Estado, deberá de atender la demanda ciudadana, sin intereses particulares, ni de empresarios insaciables que se esconden detrás de una aplicación tan noble y novedosa con Uber.

Uber debe ser creativo para salir de la anarquía con que se maneja.