El otro enfoque

En el PAN, no se ve claro el color de esperanza

1.- López Santillana necesita mucho arropamiento

Milenio adelantó desde hace poco más de una semana, el destape de Héctor López Santillana, como el sexto en discordia, tras el pleito de la dinastía azul que busca la silla de la Presidencia del Ayuntamiento de León.

Adelantó, por supuesto, la posible participación de Carlos Medina Plascencia y ventilaba que el diputado Diego Sinhue, habría de involucrarse como Secretario en el Gabinete del Gobernador Miguel Márquez Márquez.

Apenas el martes pasado, comenté la última negociación que hacía Márquez para sacar adelante al candidato idóneo del PAN, Diego Sinhue, pero la complicada negociación con el CEN, permitió que la estrellita marinera del gobierno estatal, fuera el ungido azul.

Complicada decisión que merma el poder de Guanajuato.

El fallo del PAN, finalmente, no consideró el entusiasmo de las bases que sí portaba el diputado federal y tampoco consideró las cifras que midieron la popularidad de los suspirantes.

Abanderar a López Santillana traerá consecuencias, pues aunque Héctor es un hombre de resultados, no mantiene la simpatía de la mayoría panista, ni su imagen le ayuda mucho para posicionar al partido.

El color de esperanza en el PAN, no se ve muy claro.

López Santillana tendrá que arroparse de varios actores políticos que podrían confundir al electorado. Tendrá que convencer, primeramente, a los panistas que no fueron a levantarle la mano.

Anote entre ellos al ex presidente, Francisco Ricardo Sheffield Padilla y la actual candidata a la diputación federal, Mayra Enríquez. Tampoco estaban personajes que buscan posiciones para el 2018 como Fernando Torres Graciano.

López Santillana tiene el respaldo del sector empresarial, lo respalda el éxito de su trabajo y la lealtad a los interinatos que ha vivido. Conoce muy bien la administración y sabe ejercer gobierno.

Pero su popularidad no es como la de Diego Sinhue; su aceptación no es tan alta como la de Carlos Medina; su conocimiento de León no es como la de Éctor Jaime Ramírez, aunque tiene varias virtudes.

La presentación del abanderado panista a la Presidencia de León, fue sin mucho público y sin mucha emoción. Quizás creyendo que se necesita más convicción que emoción y más estrategia que inteligencia.

La postulación del ex gobernador interino, probado por su lealtad institucional y partidista, enfrentará la sombra de los gobiernos olivistas, pero además, la misma división que ha marcado el PAN.

El juego al interior del blanquiazul apenas empieza y el color de esperanza, no se ve muy claro, por ahora. 

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