El otro enfoque

Nicasio Aguirre Guerrero; de escolta a director

1.- Un hombre manipulado

Era un hombre de perfil bajo, según sus ex colaboradores.

Así se le conocía porque casi nunca emprendía cosas por sí solo, siempre recibía órdenes como buen policía y como buen ex agente de la Procuraduría General de Justicia del Estado. De hecho, lo despidieron de la corporación por haber perdido su arma.

Nicasio no se movía por iniciativa propia. Era un ejemplo de obediencia.

La última encomienda que desarrolló antes de convertirse en director de Seguridad Pública de Silao, fue cuidar a Martha Aldape, esposa del presidente municipal, Enrique Benjamín Solís Arzola. Fueron varios meses que estuvo con ella como escolta principal.

Martha Aldape y Nicasio Aguirre se conocieron en la Procuraduría de Justicia. Ella fue agente del Ministerio Público y después pasó como defensora de oficio. Nicasio Aguirre fue siempre un agente ministerial.

Llegó a la dirección de Seguridad Pública recomendado por la autoridad municipal y el Ayuntamiento en pleno le dio el voto de confianza. Todos los regidores lo avalaron para convertirse en el encargado de la seguridad de los silaoenses.

Antes de la salida del ex director, Juan Gerardo Vallejo, el Ejército Mexicano propuso una persona para encabezar la dirección de Seguridad Pública en Silao, pero debido al alto salario que solicitaba, no se le aceptó.

Nicasio se sacó la rifa del tigre.

En los últimos meses, el Presidente Municipal de Silao, Enrique Benjamín Solís Arzola, había recibido quejas de los ciudadanos sobre la inseguridad que imperaba en varias colonias y comunidades de la ciudad.

De hecho, una encuesta no pública, refiere que la seguridad es uno de los mayores problemas de Silao y sería el principal castigo que le darían a la autoridad municipal por no atender las solicitudes de auxilio.

2.- Las sospechas del Procurador

El día que atacaron a la reportera,  Karla Silva, el jueves 4 de septiembre, ella misma llamó a la dirección de Seguridad Pública para denunciar el hecho. Sus amigos también marcaron al 066, pero nadie acudió ayudarla. Ni un policía se paró por su oficina.

Jamás imaginó que su agresor, dirigía a las operadoras del 066.

Ese día, los primeros en llegar serían los paramédicos, aunque previamente acudieron sus amigos a la oficina del El Heraldo, todos ellos recuerdan que la policía municipal nunca atendió el llamado. Al menos, por varias horas, no lo hizo.

La noche del miércoles, la esposa del director Nicasio Aguirre, vio que él estaba nervioso y salió de casa no sin antes dejar sus armas y despedirse. No se presentó a trabajar al día siguiente, ni acudió a sus oficinas de noche, como acostumbraba.

Nicasio huyó.

Se le fue al Procurador.

Alguien le filtró que había una orden de aprehensión para arrestarlo.

¿Quién es el más beneficiado con esta huida?

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