El otro enfoque

Jerécuaro

Las noticias más destacadas de Jerécuaro están muy ligadas al crimen organizado.

En marzo de 2008, un grupo armado atacó las oficinas de Seguridad Pública y asesinaron a dos agentes ministeriales, una secretaria del Ministerio Público, un agente de vialidad y un policía.

Tres años después, el Procurador de Justicia, Carlos Zamarripa Aguirre, detuvo al jefe de la policía municipal y varios agentes preventivos de Jerécuaro, por supuestamente “proteger” a integrantes de la Familia Michoacana.

Junto con los agentes de Coroneo; los efectivos de Jerécuaro protegían a los integrantes del crimen organizado, con avisos que alertaban de supuestos operativos de la Procuraduría de Justicia y la Secretaría de Seguridad Pública.

La detención de aquellos agentes y del entonces director de Seguridad de Jerécuaro, Marco Antonio Terrazas López, duró muy poco, pues tras una sorpresiva liberación, los acusados regresaron a su casa.

Esta situación, provocó un supuesto distanciamiento entre los abogados, Carlos Zamarripa y Raquel Barajas, ésta última entonces presidenta del Poder Judicial y recientemente ex candidata a diputada federal por el PAN.

En aquella ocasión, el Procurador de Guanajuato reclamó la forma en que fueron liberados los policías de Jerécuaro, pues argumentó que el juez que atendió el caso, Ernesto Aguilera Razo, jamás notificó a la fiscalía estatal.

Las sorpresas de las investigaciones del abogado del estado, no concluyeron ahí.

En noviembre de ese mismo año (2011), la Procuraduría de Justicia presentó al entonces director de Seguridad Pública de Jerécuaro, Jorge Gallardo Hernández, como parte del liderazgo de la Familia Michoacana y a un ex policía involucrado de nombre, Arturo Rodríguez Galán.

Después, hubo otra acusación contra el ex director José Antonio García Jiménez, también por supuestas relaciones que mantenía con el crimen organizado y recientemente, la violencia en la zona es parte de la cotidianidad de los habitantes de la zona.

Este miércoles, amanecimos con las noticias de varios ejecutados en diferentes municipios, pero el que ha llamado la atención, fue el homicidio del alcalde ecologista, Rogelio Sánchez, ex panista y ex perredista.

Guanajuato ni es seguro ni se vive en paz.

Al menos en aquella zona, la inseguridad, los secuestros, los levantones, los asesinatos, la extorsión a comerciantes y empresarios, además de otros delitos, es pan de cada día.

Un asunto que se desató desde el 2008, se mantiene  vigente como la misma violencia en diferentes colonias y comunidades de Guanajuato.

Aunque se niegue en los discursos oficiales.

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