El otro enfoque

El estilo de Hugo Estefanía en Cortazar y la farsa de los regidores de Morena

1.- Los morenitos de la vergüenza

Resulta que los regidores de la esperanza, léase del partido Morena, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, resultaron ser una vergüenza pública.

Aquellos regidores que prometieron donar el 50 por ciento de su salario, de limitarse a los lujos de la alta burocracia o reconsiderar los gastos de sus viáticos, forman parte de la misma mentira de su dirigente.

En la capital, por ejemplo, el regidor de Morena, José Mendivil Macías Valadez, decidió abandonar su regiduría para ir a Europa a un encargo de la Universidad de Guanajuato.

Sin que se le aprobara la licencia para separarse del cargo, el universitario, decidió representar los intereses de otras personas y no precisamente de los capitalinos, pues abandonó el cargo sin siquiera llamar a su suplente.

Ayer sus compañeros de Ayuntamiento le aprobaron la licencia, no sin antes exhibir su irresponsabilidad, su desatino para huir del puesto antes de tiempo y de no olvidar las formas en el proceso normativo.

En Silao, la regidora Morena, Juana Landón de la O, es otro ejemplo de la mentira a favor de los más necesitados.

La representante popular, cobra los 12 mil pesos de viáticos en gasolinas, sin que tenga un vehículo en qué gastarlo. Las despensas que reparte no tienen evidencia de testigos y, además, tampoco dona el 50 por ciento como lo presumieron en campaña.

Morena en Guanajuato resultó ser otra nueva farsa en la política mexicana.

2.- Un alcalde de imposiciones

El alcalde perredista de Cortazar, Hugo Estefanía Monroy, ha decidido usar la mitad del Sol Azteca, ícono de su partido, con principal imagotipo de su imagen corporativa, en la nueva administración que encabeza.

La decisión le acarreó severas críticas de sus opositores y hasta de su dirigente estatal, Baltasar Zamudio, quien le pareció exagerado, el uso del logotipo y del color amarillo, en toda la papelería oficial del municipio.

Así es Hugo Estefanía.

Su estilo de hacer las cosas y promoverlas, efectivamente, le ha gustado a la gente de su pueblo, pues su popularidad es todavía una presunción de campaña, no así de los diferentes regidores que integran el Ayuntamiento, con quienes empezó a tener serias diferencias.

La principal crítica que le hacen sus compañeros regidores, ya no sólo es el uso desmedido de los colores perredistas, sino la imposición que pretende hacer en las diferentes áreas municipales y con gente de su empresa transportista.

Eso fue lo que quiso hacer con la propuesta de la Contraloría Municipal.

La forma de gobernar, le ha provocado escándalos internos y externos, pues en menos de tres meses de administración y, tras iniciar el año, una nueva petición llegó al Congreso del Estado, a fin exhortar al Presidente de Cortazar, Hugo Estefanía, designe un Contralor Municipal autorizado.

Durante la sesión de la Diputación Permanente, el diputado panista, Jesús Oviedo Herrera, advirtió que, sin Contralor Municipal aprobado por el Ayuntamiento, existe un riesgo en el control en la aplicación de los recursos públicos.

Designar un encargado de despacho, no es la solución para el caso que nos ocupa, pues evidentemente, trasgrede una norma municipal, principalmente aquella que señala como tiempo límite para la designación de un auditor municipal, el trascurso de 60 días naturales.

El tema legal podría ser debatible, pero la evidencia de su escasa operación política, como para cabildear un Contralor, lo aleja de su principal aspiración en el 2018, pues el Alcalde de Cortazar, aún sueña con la candidatura del PRD al Gobierno de Guanajuato.