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Feliz Día de la WiFi

Hoy se celebra el Día del Padre y seguramente muchos papás arrancaron su mañana con una deliciosa taza de café, navegando las primeras noticias de su feriado muellemente instalados en su rincón favorito de la casa. Y quizá en este universo paternal, algunos quizá condenaron la velocidad de su red doméstica, o de la conexión que se vuelan del vecino, o de la pésima señal de las redes inalámbricas (que no importa cuánto se jacten los proveedores de invertir millones, siguen siendo malas).

Así que mientras mañana hay otro feriado (quizá más importante que el de hoy), cabe la pena considerar que el Día de la WiFi es para recordar muchos avances en materia de conectividad, pero también señalar que falta mucho por hacer.

Baste con afirmar que la escena descrita hace poco tiempo no tendría manera de contemplarse. Las redes WiFi de alta velocidad de pronto arrancaron su presencia. Como el día que llegó un técnico de Telmex para instalar fibra óptica para mi conexión de Infinitum y, vaya, ya no hubo que pedir a alguno de los chicos que apagara la Xbox para poder ver una serie en streaming.

¿Qué se propone durante este Día de la WiFi? A iniciativa de la Wireless Broadband Alliance se busca que esta forma de conectividad, que ya es la principal en el mundo, siga contribuyendo a reducir la brecha digital. Además, que las principales empresas y agencias de gobierno dentro del ecosistema de las telecomunicaciones aceleren el paso para crear las condiciones para que más habitantes del mundo tengan acceso.

A la fecha, de acuerdo con el Cisco Visual Networking Index, hay por lo menos 6 mil 800 millones de dispositivos para conectarse vía WiFi, constituyéndose así como la principal tecnología de acceso.

Pero falta que las entidades responsables contribuyan a que las conexiones WiFi tengan la capacidad suficiente para proveer dicho acceso. Y es que a pesar de que muchas de las redes de datos que utilizamos. En México, por ejemplo, la inmensa mayoría de usuarios de banda ancha tiene acceso vía red de cobre y fibra óptica, esta segunda avanzando cada vez más. Asimismo, cuando se trata de vía wireless, dominan las redes 3G, dejando la 4G en algunos territorios muy definidos y las 5G como una utopía todavía.

En México, a pesar de que la semana pasada se habló mucho de los avances en materia de telecomunicaciones a partir de la reforma correspondiente aprobada hace tres años, queda un trecho enorme que recorrer si, como se ha indicado, se quiere reducir la brecha digital.

En específico, gobierno, reguladores y empresas deben empujar iniciativas que promuevan las redes tipo WiFi de alta velocidad, así como banda ancha móvil. Esto porque de acuerdo con un estudio de Nokia Bell Labs, en 2020 más de dos terceras partes de la demanda de acceso global se podrá cubrir por WiFi, en tanto que 14 por ciento adicional será por banda ancha móvil.

Por lo menos, como afirma el Instituto Federal de Telecomunicaciones, ya hay movimientos a favor del acceso. Antes de la reforma, dice el Ifetel, el crecimiento de la banda ancha fija estaba casi estancado, pero a partir del cuarto trimestre de 2015 y al cierre de año, la tasa aumentó 12.5 por ciento. Con ello, en México la penetración de banda ancha fija en los hogares es de 47 por ciento.

Y no sólo hay más hogares conectados. La velocidad misma creció, pues a principios de 2015 en la mayoría de las casas era de de entre 2 y 9.9 megabits por segundo. Ya para este año, 75 por ciento de los hogares tienen acceso a banda ancha con velocidades de entre 10 y 99.9 mbps.

Por ahora, las políticas e iniciativas empresariales han avanzado en muchas partes del país. Pero el esfuerzo queda incompleto con enormes regiones en las que el disfrute y la necesidad de conectarse simplemente son un anhelo.

@alex_angeles
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