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Los muros de arena de Cruz y Trump

Donald Trump y Ted Cruz podrán decir misa, pero el hecho es que sus argumentos para reforzar la vigilancia en la frontera de Estados Unidos con México se enfrentan con los hechos y los datos provistos por las propias agencias de seguridad del país del norte.

Y es que ambos aspirantes a la candidatura presidencial por el Partido Republicano de EU ubican como uno de los puntos más fuertes de su plataforma electoral "asegurar la frontera con México" a todo costo.

Si bien el tema se liga por ahora más a las declaraciones de Trump, el multimillonario neoyorquino, quien primero alzó la voz al respecto fue Cruz, senador por el estado de Texas, quien al anunciar en marzo de 2015 su participación en el proceso de selección de su partido, pidió a sus simpatizantes "imaginar un presidente que al fin, al fin, al fin, haga seguras las fronteras".

Ya después vinieron las afiebradas propuestas de Trump de construir un "hermoso y altísimo muro" y hacer que México pague por la obra.

Fuera de lo difícil de conseguir erigir un muro a lo largo de los más de 3 mil 600 kilómetros de la frontera, ambos personajes se topan con la realidad de la historia.

Y es que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de EU asegura que concluyó con éxito un despliegue de infraestructuras físicas y virtuales para cuidar la línea divisoria con México.

El caso es que se trata de una solución que retoma lo que quedó de la iniciativa SBINet que Barack Obama, por medio de la ex secretaria del Interior Janet Napolitano, mandó a cancelar, luego de haber pagado miles de millones de dólares a firmas como Boeing, Lockheed Martin, Raytheon y otras.

Por medio de una combinación de barreras de metal, alambre, cemento, así como de sensores, cámaras, drones y elementos de la Patrulla Fronteriza en autos y hasta a caballo y a pie, la DHS asegura que la frontera nunca ha estado más vigilada.

Pero al parecer, esas declaraciones no convencen a Cruz y Trump, quienes imaginan y proponen una muralla híper vigilada, resguardando la seguridad de los estadunidenses, manteniendo fuera las hordas de potenciales criminales al sur.

Oyéndolos, se podría concluir que la frontera, por lo menos allende el Bravo, pasa por el peor momento en cuanto a violencia e inseguridad (del lado mexicano puede que sí lo sea, pero desgraciadamente no hay los datos para rebatirlo o confirmarlo, como sí los hay del otro lado).

Así, datos de la propia CBP, la agencia de EU encargada de cuidar las fronteras del vecino país, demuestran que el crimen y la inseguridad en la frontera han disminuido.

Dos datos son contundentes: el aseguramiento de marihuana proveniente de México y los actos que involucran el uso de la fuerza.

Sobre el primer aspecto, la CBP reportó que en 2015 los decomisos del enervante en la frontera con México apenas si superaron 1.5 millones de libras. Con esto, es el tercer año consecutivo a la baja. En 2014, la cifra fue de un poco menos de 2 millones de libras y en 2013, menos de 2.5 millones. En años recientes, el pico se vio en 2009, cuando se decomisaron 3.74 millones de libras.

En cuanto al uso de la fuerza por parte de agentes de la CBP (como miembros de la Patrulla Fronteriza y otros oficiales), en el año fiscal 2015 se registraron 768 actos, contra mil 37 en 2014, mil 215 en 2013, 932 en 2012 y mil 179 en 2011. La CBP define los actos de fuerza como retenciones físicas y el uso de dispositivos o fuerza letal para detener a probables delincuentes.

Así, según la CBP en 2015 apenas si se registraron poco más de 2 casos diarios de uso de la fuerza en una frontera que mide miles de kilómetros.

Con ello, se refuerza la noción de que las propuestas de los señores Cruz y Trump no son más que afiebradas posturas populistas.

@alex_angeles
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