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Una lección china

En sólo cuatro días, el mercado de valores chino perdió más de 13 por ciento de su valor. No había pasado ni una semana completa de operaciones de este año cuando las bolsas de Shanghái y Shenzhen reportaron tremendas sangrías que las llevaron a parar debido a la entrada en acción de un nuevo agente, el circuit breaker, o interruptor de operaciones.

Dichos interruptores en realidad son algoritmos, es decir, programas diseñados para actuar de forma independiente al cumplir ciertos parámetros en el ecosistema en el que "viven". En este caso, se activan cuando los mercados llegan a un desliz de 5 por ciento, pausando las operaciones. Luego de 15 minutos, en la que se supone que los inversionistas tomarán aliento, los interruptores se desactivan. Pero si el desliz llega a 7 por ciento, el cese automático de operaciones es definitivo en el día.

Eso sucedió el lunes 4 y el jueves 7 de enero y las pérdidas que reportaron Shanghái y Shenzhen causaron olas de pánico global, arrastrando bolsas y monedas a diestra y siniestra y dando una ominosa bienvenida a 2016.

Las críticas a los interruptores llegaron con la misma velocidad. Según el área de análisis bursátil del banco francés BNP Paribas, limitar las transacciones con 5 o 7 por ciento de desliz es una tremenda falla y eso fue probablemente lo que causó el pánico entre inversionistas chinos y de todo el mundo.

El principal argumento es que sin las interrupciones automáticas, el mismo mercado, con el sentimiento de los inversionistas, se hubiera calmado.

En declaraciones a GlobalCapital Asia, Arthur Kwong, del banco francés, expresó que "sin el interruptor de operaciones el mercado probablemente hubiera caído solamente 2 por ciento el jueves".

En México, Gabriela Siller, directora de análisis financiero de Banco Base dijo que el mecanismo en cuestión "aceleraba las pérdidas diarias y generaba incertidumbre".

Por ello, las autoridades bursátiles del dragón asiático determinaron desactivar los interruptores.

Así, según Swaha Pattanick (Reuters Breakingviews), China "aprendió pronto la lección que ha dejado el libre mercado". Este mecanismo, recuerda Pattanick, se presentó al arranque del año tras la enorme volatilidad en el mercado accionario chino de 2015.

La incertidumbre entonces chocó con la naturaleza humana que, según expertos, es un factor relevante en el mercado. Generalmente las bolsas registran volúmenes a pérdida al arranque o durante el desarrollo de la jornada bursátil, para luego recuperarse o continuar con su tendencia bajista. Según Pattanick: "Una lección clave en los mercados es que es mejor conocer lo peor que quedarse en la ignominia de saber qué tan mal las cosas se pueden poner".

El nerviosismo, así, se apoderó de los chinos, pues el interruptor bursátil le dejó a los inversionistas un mínimo radio de acción.

Lo bueno, destaca Pattanick, es que las autoridades chinas reconocieron su error, aprendieron y rectificaron, lo cual envía buenas señales sobre los siguientes pasos de la integración de China a los mercados financieros globales.

Por otra parte, John Loh y Jonathan Breen, de GlobalCapital, dicen que "China probó los límites de la reforma en sus mercados de valores con consecuencias desastrosas". Por ese experimento, los mercados de valores cayeron globalmente y se añadió volatilidad al ambiente. A los inversionistas y los banqueros los tomaron "con la guardia abajo" y el pánico no ha cesado...

Y no solo en China hay críticas a las decisiones automatizadas. En el caso del Reino Unido, la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) está inmersa en una revisión de los servicios robotizados de consultoría al público conocidos como robo-advice.

Según The Financial Times, el robo-advice, que permite a los inversionistas seguir un proceso automatizado para tomar decisiones para invertir, ha sido muy controvertido desde que se comenzó a utilizar en Reino Unido hace algunos años. En sí, la crítica se dirige a que si bien los consejos automatizados, como calculadoras o simuladores, son apreciables, no deben tomarse como oráculos para decidir inversiones o arriesgar los patrimonios familiares.

Como se ve, la ingenuidad humana sigue siendo algo irreemplazable.

@alex_angeles
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