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Del internet de todo al internet de todos

Si lo que dice en un reporte James Russo, vicepresidente de Estudios de Consumo Global de la firma de investigación Nielsen, es cierto. Esta colaboración bien podría estar escribiéndola desde mi refrigerador. O quizá pude haberla dictado a mi rasuradora.

Esto porque, de acuerdo con el estudio Nielsen's Connect Life, cada vez más dispositivos han añadido a su portabilidad estar conectados a la red. Sí, lo que el tecnólogo británico Kevin Ashton acuñó como "internet de las cosas" (IoT, por sus siglas en inglés), y que hoy es una de las mayores tendencias tecnológicas. Tanto así que también hay ya una boyante industria de lo que también se podría llamar internet de las casas.

Esto porque, de vuelta al estudio de Russo, los consumidores se mueven más allá de una relación con una pantalla al tener más objetos conectados a la red, incluyendo muchos de uso casi trivial. Los objetos conectados más solicitados o buscados, dice, son los refrigeradores, los filtros de agua, las básculas, las lavadoras y secadoras, las cafeteras y hornos.

Más allá de una computadora o un teléfono, muy poquitos consumidores tienen otro dispositivo conectado a la red. Destacan sobre todo las pantallas de televisión, y desde hace unos diez años los refrigeradores, sobre todo de la firma coreana LG. Pero según Russo, a nivel global, apenas 6 por ciento de los consumidores que participaron en un sondeo para Connect Life dijeron que tiene algún dispositivo inteligente en sus casas. Y de ellos, apenas 5 por ciento dijo tener algún objeto portable, como las famosas pulseras tipo Fitbit o Jawbone.

Así que con esto se delinea una buena teoría: tomando en cuenta que entre lo más buscado en esta tendencia del internet de las cosas están refrigeradores, básculas o filtros de agua, y si entre los objetos inteligentes más portados están las pulseras deportivas, la gente quiere estos avances para mejorar y cuidar su calidad de vida.

Esto responde perfecto al mito bajo el cual se supone que Ashton, fundador del Auto-ID Center del prestigiado MIT, tuvo la idea del IoT. Y es que trabajando para P&G en Londres, Ashton se preguntó por qué un lápiz labial de un particular tono mate era el más comprado.

Esto lo llevó a exponer su intriga a sus jefes quienes a la postre financiaron el Auto-ID Center en el MIT para estudiar tecnologías móviles aplicadas a productos industriales, sobre todo a partir de los sistemas RFID (identificación por radio frecuencia), que es de los primeros sistemas masivos que dieron cimiento al IoT.

Ahora, aunque incipiente apenas, todo esto conforma una industria que, según colosos tecnológicos como John Chambers, de Cisco, dejará ganancias por 19 billones (sí, millones de millones) de dólares en pocos años.

Latinoamérica no se queda ni debe quedarse atrás. Así lo dice Amri Tarsis de Oliviera, líder de Internet del Todo (IoE), la versión de conectividad de Cisco. Tarsis dice que, aunque no nos demos cuenta, el IoE ya toca de una u otra manera a 10 por ciento de los habitantes de esta región.

Los sectores en los que más se utilizan conectividad móvil e inteligente son sistemas de transporte público, como metro, metrobus, etcétera. A tono con su jefe Chambers, Tarsis dice que en América Latina hay una oportunidad de negocios que podría llegar a 860 mil mdd, solo en cuanto a la plataforma de conectividad.

Así que esto dará para mucho de qué hablar y escribir.

@alex_angeles
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