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Seguridad 'vs' privacía

Siguiendo vía webcast los debates que se han generado en Davos, durante el Foro Económico Mundial entre directivos de diversas firmas tecnológicas, se evidencia una división más profunda entre las empresas y los gobiernos en cuanto al manejo de los datos de miles de millones de usuarios.

Por un lado, las empresas afirman que los datos de sus usuarios son un activo muy importante que se ha generado por décadas y que resguardarlos, gestionarlos y mantenerlos a la mano para el uso y disfrute de sus consumidores es parte de sus modelos de negocios.

Y por el otro, están muchas agencias o dependencias de diversos gobiernos que empujan cada vez con más fuerza la noción de que el acceso a las monumentales bases de datos de millones de personas por todo el mundo podría ayudar a enfrentar amenazas como el terrorismo, el lavado de dinero o el tráfico ilegal de sustancias y personas.

Desde los actos de espionaje (tanto a personas como a gobiernos) descubiertos por Edward Snowden y expuestos por Julian Assange, hasta el montaje de redes de dispositivos para "escuchar" ilegalmente a los paseantes por diversos parques londinenses, cada vez se sabe de más acciones por parte de entidades que pretenden hacer saber que violar la privacía de las personas es solo un daño colateral en su esfuerzo por derrotar enemigos que no conocen de códigos, mafias transnacionales y redes terroristas.

En sí, firmas estadunidenses y británicas llevaron las voces cantantes en este debate. Los directores generales de Google, Microsoft y la telefónica británica Vodafone, Eric Schmidt, Satya Nadella y Vittorio Colao, respectivamente, piden un "consenso global" que permita el progreso libre de la tecnología, al tiempo de que se resguarden los intereses de los individuos, las sociedades, las culturas y los gobiernos.

Por otro lado, a directivos como Marissa Mayer (Yahoo) y Marc Benioff (Salesforce), les preocupa que los usuarios globales tengan que llegar a un estado en el que opten por mayor privacía en sus actividades en las redes, o sacrificarla en aras de mayor seguridad.

Fuera de Davos, el tema se ha calentado desde hace años y recientemente se vio un nivel extremo cuando en EU el precandidato del Partido Republicano a la presidencia de ese país, Donald Trump, afirmó que le pediría a Bill Gates, el fundador de Microsoft, que "cerrara de una vez internet" a fin de evitar que se utilice como una herramienta con la que los grupos extremistas recluten a sus simpatizantes.

Ante esto, hubo cierto candor en Davos por parte de Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook, quien propuso contraatacar a los grupos extremistas con una guerra de likes en sus propios muros de esta red social.

Acá en México, el debate ni siquiera ha comenzado. Llevamos algunos años con una campaña a partir del IFAI de que los datos son sagrados y uno tiene que cuidarlos a toda costa. Pero no sabemos o nadie nos dice cómo se nos sigue o mide o monitorea por parte de entidades de gobierno. En esto, los más expuestos son empresarios, políticos, opositores al régimen y algunos periodistas que cubren áreas complicadas, como seguridad nacional, narcotráfico o grupos antagónicos al gobierno.

Inclusive poca consciencia se ha hecho de un fenómeno reciente, los chats entre la actriz Kate del Castillo y el delincuente Joaquín Guzmán Loera, revelados por medios como MILENIO.

Es de entender que el seguimiento a dichos personajes contaba con una orden judicial y que la empresa BlackBerry debió haber dado su aquiescencia para el acceso a dichos contenidos. Esto si acaso los chats provienen del servicio integrado en cada dispositivo de la empresa canadiense, el cual se supone es virtualmente inviolable. La firma no ha dicho si así sucedió, como sí permitió el acceso de diversas agencias internacionales de inteligencia cuando los ataques terroristas de 2011.

El caso es que en este debate en México estamos en pañales. Habría que recuperar todo lo aprendido ya con la campaña del IFAI para llegar al mundo virtual.

@alex_angeles

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