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México, titán aeroespacial

Según Boeing, cada uno de sus jumbo jets requiere de 6 millones de piezas individuales. Si, como dice Guy Taylor en Americas Quarterly (AQ), hay una demanda de 15 mil aviones para los próximos 12 años, hay una enorme oportunidad para cientos de empresas en la industria aeroespacial en todo el mundo.

Para 2011, dice ProMéxico, las más de 260 empresas del ramo basadas en México exportaron 4 mil 300 millones de dólares. Para 2015, las empresas vendieron 6 mil 700 millones a clientes externos. Y para 2020 se espera que superen los 12 mil mdd.

Es una industria muy variada la asentada en México. Por ejemplo, en Querétaro, la canadiense Bombardier realiza todo el trabajo estructural y parte del ensamblado del LearJet 85. GE, en esa misma ciudad, fabrica turbinas. En Jalisco hay firmas que diseñan software para el Dreamliner. En Mexicali las bases de mantenimiento son esenciales para la industria. Y así, por varias ciudades del país se manifiesta esta pujante industria que no hace sino ir para arriba.

Por eso, decir que Querétaro es una referencia global en aeronáutica ya no causa impacto. Basta decir que fDiIntelligence ubica a esta ciudad en el octavo lugar de las 15 principales sedes de la industria.

Pero muy calladas vienen empujando otras dos localidades mexicanas que si bien no entran entre las 15 principales, ya figuran en la elite global de esta pujante industria.

Se tratan de Mexicali, que junto con Querétaro se encuentra entre las 10 ciudades con el mejor rendimiento en la industria, y Chihuahua, a la que fDiIntelligence pondera por el trabajo del gobierno local. ¿Qué ve fDi en Chihuahua? La sede de un clúster que emplea a 17 mil y genera exportaciones por más de mil 500 millones de dólares.

Si bien esta industria crece en el país a ojos vista, también hay algunos focos amarillos. Según la consultora PwC, la industria aeronáutica y de la defensa (A&D) del país se rezagó desde 2015 en el ranking de atractivo global de este rubro.

En este sentido, PwC destaca el plan Pro-Aéreo 2012-2020, la guía del gobierno federal para robustecer esta industria y cuyo objetivo es que México se convierta en uno de los diez principales proveedores del sector A&D en el mundo.

Y por otro lado, Taylor en AQ concluye que como la mayoría de las empresas de esta industria asentadas en 16 estados no son propiedad de mexicanos, no hay una relevancia auténtica más allá de una base industrial respetable y aprovechamiento geográfico.

Las inversiones han llegado para aprovechar la mano de obra barata, relativamente bien educada y el acceso al mercado de América del Norte, el mayor del mundo. El beneficio, sin embargo, es evidente, pues el sector aeroespacial absorbe buena parte de los ingenieros que egresan de las universidades mexicanas y se está creando una fuerte presencia global en esta rentable actividad.

Asimismo, en un reporte de Flight Global, se advierte que de no desarrollar una cadena que suministre partes y servicios a niveles tipo T2 (es decir, los pequeños y medianos proveedores que conforman globalmente la espina vertebral de cualquier industria) la presencia en el país de los grandes grupos no podrá garantizarse a largo plazo.

Asimismo, la baja en la demanda industrial detonada por la caída en el crudo ha ocasionado que este año el sector no crezca el 10 por ciento proyectado y se quede en apenas 6 por ciento.

Con todo, hay todavía mucho optimismo desde lugares antes no pensados. Según la firma proveedora de servicios The Offshore Group, la industria aeroespacial mexicana no se limita a ciudades tradicionalmente manufactureras. Guaymas y Empalme, Sonora, que han tenido un perfil más bien agropecuario y pesquero, han creado polos industriales en este sector con especialidad, sobre todo, en partes. En específico Guaymas, dice la empresa, se ha concentrado el mayor clúster de componentes del país. 

@alex_angeles

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