Miércoles de 2 x 1

El regreso de Disney

En una época donde lo instantáneo es la regla el mundo del cine no es la excepción. Mientras que en la vida cotidiana comida, ropa y cualquier cosa que se le pueda ocurrir es valorada por lo rápido que se consume en las películas también parece que se cayó en esa moda.

Digo eso para ejemplificar lo que le pasó a uno de los grandes estudios cine: Disney. Creado por una de las mentes más brillantes del siglo XX, el estudio del ratón Miguelito de repente cayó en un bache en la década pasada.

Quedaron atrás los tiempos de grandes producciones como El Rey León, Fantasía, La Sirenita o La Bella y laBestia, para dejar paso a proyectos como Vacas vaqueras, Mulan o la misma Pocahontas, que ni alcanzaron el recibimiento esperado del público y más bien disfrutaron del apellido para ser “clásicos” instantáneos.

Así, mientras el apellido Disney se malgastaba en la animación, empezaron a surgir nuevas propuestas que muy rápido tumbaron al otrora rey del cine en caricatura. Pixar, Dream Word y últimamente hasta 20th Century Fox y Universal le hicieron la vida de cuadritos.

Tras varios años de amarguras llegó la única solución que se le pudo ocurrir: sacar la chequera para comprar Pixar y así tratar de recuperar una parte del pastel que perdió no sé si por soberbia, descuido o incapacidad para adaptarse  a los nuevos tiempos.

Desde luego, la compra sólo aflojó algo de la presión de Disney en su mercado favorito: la animación. Después de todo pese a que ellos ponían el dinero al final de cuentas no era Disney quien estaba detrás de Toy Story, Cars o Monsters Inc.

Sin embargo, algo bueno salió de esa compra. Con el mismo patrón, tanto Disney Studios como Pixar empezaron a intercambiar talento, empezando por el mayor creativo de este último. John Lasseter (autor intelectual de prácticamente todos los éxitos de Pixar) pasó a tener una doble función: por la mañana estaba con Pixar y por la tarde con Disney o viceversa.

Con estas nuevas ideas, los hijos de Mickey Mouse renacieron y muestra de ello es que llevan tres años seguidos con producciones “originales” y con su sello de manera independiente. Pongo “originales” porque hay en dos de ellos algo que vuelve su origen algo especial.

Empecemos con Enredados. Estamos hablando del cuento clásico de Rapunzel, pero como es costumbre de los estudios Disney, le dieron la vuelta para entregarnos tal vez su primer proyecto animado de calidad de este siglo (Bolt la verdad no entra en la categoría de buena película).

Así es, después de perder mucho terreno, al fin los antiguos reyes alcanzaron un éxito verdadero al superar los 590 millones de dólares en recaudación de taquilla. Nada mal si consideramos que su antecesora, La princesa yel sapo obtuvo casi la mitad y peor ¿alguien realmente recuerda esa película? Qué mal por la primera princesa afroamericana de la casa productora.

A Rapunzel le siguió una gran sorpresa: Ralph el demoledor. Esta cinta es todo lo que una persona que creció con los videojuegos de los 90 puede soñar, desde referencias a personajes legendarios hasta el mensaje de que no eres el único que aún baja emuladores de Internet para disfrutar de Street Fighter o hasta Pac Man. Fue una verdadera película original que se llevó el corazón de muchos cinéfilos al unir dos generaciones de una manera entretenida.

Para este 2013 la casa Disney vuelve a apostar por la vieja fórmula con Frozen. Una aventura congelada. Pese a que se estrena ya en el siglo XXI, la idea original surge de la cabeza del mismo Walt Disney, quien soñó con una historia en un mundo helado, pero que por una u otra razón se quedó en los bosquejos inconclusos.

Años más tarde de su muerte, los estudios al estudiar nuevas posibilidades rescatan la idea original, le dan un giro y el resultado es el filme que trata sobre las hermanas Anna y Elsa, siendo la última la causante de un invierno perpetuo mientras que la primera deberá de encontrar la forma de impedir que el verano muera.

Es la fórmula clásica del estudio: una historia de princesas y muchas canciones, uno que otro personaje bobo para sacar carcajadas fáciles con una animación brillante. ¿Será el nuevo clásico de la animación? Quién sabe.

Las críticas van desde las tibias que la colocan como un espectáculo sólo apto para ir a pasar un rato en familia, hasta quien afirma que es la mejor película de los estudios desde El Rey León. Desde luego usted tendrá la mejor opinión.

Pues entre que si son peras o son manzanas, al menos Disney ya muestra señales de vida, y qué mejor en tiempos donde ya tanta oferta en animación hay que el viejo rey regrese para demostrar de qué está hecho.