Miércoles de 2 x 1

¿Por fin se le hará a Leo?

Este fin de semana en el cine no hubo otra noticia que la entrega de los Globos de Oro. Considerada como los “segundos mejores” premios al séptimo arte, estos reconocimientos se diferencian del Oscar porque en primer lugar también premian a lo mejor de la televisión y segundo, dividen algunas de sus principales categorías en drama y comedia.

Como nota principal para los mexicanos destaca el reconocimiento a Alfonso Cuarón como Mejor Director por Gravedad y su ya célebre “Ay güey”. Sin duda una buena noticia para el cineasta que se lo ganó a pulso y hace soñar con verlo alzarse con el mismo premio en febrero cuando se entreguen los Óscar.

El anuncio de los nominados a los premios de la Academia es este jueves y no cabe duda de que Gravedad quedará con un buen número, entre ellas por Película, Director, Guión, Actriz, Efectos Especiales y Fotografía. De ganarlos, quién sabe, pero sería una injusticia que no entrara a todas estas ternas.

Y hablando de ganadores en los Globos de Oro uno no puede más que frotarse las manos para saber qué pasará con el Oscar a Mejor Actor ya que la competencia parece tener a dos que se lo merecen, pero sólo uno podrá hacerlo: Leonardo DiCaprio y Matthew McConaughey.

Empecemos por el primero, quien protagoniza la última película de Martin Scorsese El lobo de Wall Street. DiCaprio encarna a Jordan Belfort, corredor de bolsa del mercado de valores más grande del mundo que pasa de lo sublime a lo inhumano.

Basada en la autobiografía de Belfort, El lobo… retrata, para muchos, todo lo que generó la crisis económica de la primera década del siglo XXI: negocios corrompidos, personas sin escrúpulos y gente de buena voluntad pero incrédula que pensó podría ganar dinero fácil.

A lo largo de tres horas vemos a tal vez el mejor DiCaprio enfundarse en un personaje que no le importaba quitarle todos sus ahorros a su abuelita con tal de ganar miles de millones de dólares para sus orgias, tardes de drogas y demás lujos.

No se trata de un spoiler (ya que todo el mundo sabe en qué acabó el asuntito) pero al final vemos que Belfort termina sentenciado a pasar un rato en la cárcel y devolver unos 110 millones de los miles que defraudo para dedicarse, ironías de la vida, dedicarse a dar conferencias a ejecutivos sobre cómo actuar decentemente en el mundo de los negocios.

Las críticas son favorables para DiCaprio, y las posibilidades también, para que el originario de Los Ángeles se alce con su primer estatuilla. Algunos pensarían que la película es demasiado larga porque se quiere exagerar al máximo la vida sin escrúpulos de Belfort, pero quitando ese detalle queda la buena actuación de uno de los mejores histriones de su generación.

Desde hace mucho tiempo Leonardo se quitó el estereotipo de “cara bonita” que obtuvo con sus papales en Romeo+Julieta y Titanic, para convertirse en un consagrado por su propio talento, destacando sus papeles en Elaviador y El origen.

Si tan bueno es el panorama, ¿no sería más fácil darle el premio a Leo desde ahora? Desde luego que no. Pues además de que debe haber una votación donde no todos estén de acuerdo con esto hay un problema llamado Matthew McConaughey, quien también acaba de entregar la que tal vez sea la mejor actuación de su vida en Dallas Buyers Club.

McConaughey interpreta a Ron Woodroof, un hombre infectado con VIH en la década de los 80 quien debe de luchar tanto contra los prejuicios sociales (en esa época tener esa enfermedad era sinónimo de homosexualidad) como contra un sistema de seguridad social injusto.

Ambos actores ganaron su respectivo Globo de Oro (DiCaprio en la categoría de comedia o musical, y McConaughey en drama), siendo uno de los duelos más interesantes de los últimos años para una de las ternas más importantes.

Claro, no hay que descartar a otros contendientes como Christian Bale por Escándalo americano, Tom Hanks por Capitán Phillips (curiosamente todos ellos por películas basadas en hechos reales) o cualquier otro que convenza a la Academia con su trabajo.

Como mencione la semana pasada, no porque un actor gane significa que es más talentoso de la noche a la mañana, o si no es nominado quiere decir que su trabajo es malo, simplemente es un jurado muy calificado el que decide premiarlo.

En los egos parece importar más si uno se lleva el Oscar para ponerlo en su sala, aunque hay a quienes les termina valiendo, como a Joaquín Phoenix, talentoso por donde se vea, pero como a cada rato dice que los premios son una tontería creo que nadie le va a dar uno en su vida.

alejandro.suarez@milenio.com