Miércoles de 2 x 1

Les falta algo

En época de remakes el peor enemigo de una película no es la crítica individual, sino la comparación con la versión anterior. En las últimas semanas se estrenaron dos casos de este tipo con Las Tortugas Ninja y Másnegro que la noche, una estadounidense y otra mexicana.

Empecemos con los chicos de la alcantarilla. Personajes creados en 1984 por Kevin Eastman y Peter Laird, esto en un cómic independiente que rápidamente ganó popularidad al grado que a seis años de su publicación ya tenía serie de caricaturas y película live action.

Son 20 años de historia de Leonardo, Miguel Ángel, Rafael y Donatelo donde hasta antes de este mes tenían cuatro largometrajes (sólo uno en animación), tres series animadas y varios videojuegos.

Lo curioso es que gran parte de su popularidad se debe a su apariencia cool, a que son personajes dignos de hacerlos muñecos de peluche o de acción, dignos de cualquier juguetería, cuando la idea original era mucho más oscura al tratarse de héroes underground.

Ese es el sello de las tortugas de los 90 que se quedó con ellas hasta la década pasada. Con eso de antecedentes y con la vigencia que la televisión les da hace un par de años se concretó la nueva película de las Tortugas, esto bajo la batuta de Michael Bay, el amo y señor de las explosiones en Hollywood, y eso es decir mucho.

La decisión generó polémica, estaba en entredicho la necesidad de una nueva versión de los ninjas adolescentes, y más cuando Bay, en su calidad de productor, dejó abierta la posibilidad de cambiar a extraterrestre el origen de los héroes.

La dirección cayó en manos de Jonathan Liebesman (conocido por su trabajo en Furia de Titanes 2), y con Megan Fox como Abril O´Neil.

El resultado, una propuesta más pensada en las nuevas generaciones. Desde luego eso no es nada malo, pero si consideramos que la mayoría de las fanáticos están alrededor de los 30 años (edad ideal para ir al cine) tal vez el producto final no sea ideal.

Me refiero a que en verdad la nueva versión tiene su propio sello, con cosas buenas y cosas malas. Entre lo bueno me gustaría destacar que las tortugas tienen personalidad propia, esto pese a contar con algunos rasgos que podrían tener cliches pero al final uno puede ver la diferencia entre los cuatro hermanos.

Lo otro que destaca es el malo, Destructor. Aprovechando los avances tecnológicos podemos ver a un villano en plena acción, tal vez se les pasó la mano, pero a diferencia de su versión noventera, este Shredder lo vence fácilmente.

Lo malo es Abril. No sé si es el estigma de Fox como sex symbol que no se lo puede quitar, pero su peso en la historia es genérico, no parece el complemento ideal para las tortugas Ninja. Tampoco los villanos secundarios ayudan mucho, el Clan del Pie va de más a menos y el personaje de Eric Sacks no le hace honor al peso que tiene en la película.

Para quienes vimos la trilogía original nos queda un sabor de boca extraño, no es lo que esperábamos; para los nuevos fans el veredicto tendrá que esperar pues ya está confirmada la secuela, siendo que el plan original es que sean tres. ¿Funcionará? Quién sabe.

En México no nos quedamos atrás y también le entramos a la moda de las nuevas versiones. En esta ocasión le tocó el turno a la obra maestra de Carlos Enrique Taboada, la cual es considerada como la mejor película de terror nacional.

Como antecedentes, no es la primera vez que una obra de Taboada es “modernizada”. Un ejemplo fue Hasta  el viento tiene miedo en 2007; protagonizada por Martha Higareda Danny Perea y María Fernanda Malo, entre otros, tuvo una recepción tibia, si no es que mala.

Ahora, el turno es del director Henry Bedwell, con Zuria Vega, Miguel Rodarte, Eréndira Ibarra, Adriana Louvier como protagonistas.

El aventarse a hacer una nueva versión de esta película merece un aplauso por valientes, pero no por lo que hicieron al final. El horror es un género complicado, si uno no sale asustado de la sala la película es un fracaso.

Esta nueva Más negro que la noche falla en eso, prepara de buena manera el primer acto donde se plantea el camino a la perdición del cuarteto de amigas que llegan a una casa embrujada. La segunda parte empieza con ese impulso pero como que le falla algo, tal vez se apostó demasiado a una locación que sí da miedo. Ya, el tercer acto da por hecho algo que no pasó, un ambiente de miedo, por lo que los sustos no son por los que apostaron los realizadores.

En fin, también aplauso por ser la primera cinta mexicana en 3D y un tache por la escena post créditos más absurda de la historia.

alejandro.suarez@milenio.com