Miércoles de 2 x 1

La desolación en el cine

Para este fin de semana se estrena la segunda parte de la trilogía de El Hobbit, la cual llevará el título de Ladesolación de Smaug. De nueva cuenta protagonizan Martin Freeman en el papel de Bilbo, Ian McKellan como Gandalf, y Richard Armitage como Thorín, como el líder de los enanos. Como adiciones respecto a la primera parte están Orlando Bloom quien regresa como Legolas tras su participación en El Señor de los Anillos, Evangeline Lilly como Tauriel y Benedict Cumberbatch como el dragón Smaug.

Son muchos nombres para una película, pero no hay que olvidar que el universo de El Señor de los Anillos es uno de los más ricos en cuanto a subtramas y enlaces entre quienes viven en la Tierra media. A pesar de ello (y es una de las mayores preocupaciones mayores de los fans del libro) el director Peter Jackson decidió ampliar los personajes.

Tal vez las dos mayores polémicas son: Tauriel, mujer elfo inventada en parte para dar equidad de género algunos piensan que sale sobrando; el otro cuestionable es Azog, rey de los orcos que en la primera parte tiene suma importancia para la trama, pero que en el libro original su presencia es mucho menor, aunque eso sí, en toda la mitología tiene su peso importante.

Para quienes ya leímos el libro y no somos tan fanáticos puede ser una bocanada de aire fresco ver ciertas diferencias en la pantalla grande; para quienes son seguidores de J.R.R. Tolkien esos cambios resultan en escepticismo y molestia al modificar una de las obras más importantes del siglo pasado.

No es exageración decir que para muchos El Hobbit es una de las novelas de fantasía más importante del siglo XX, pues es el comienzo de la trilogía que desencadenaría una serie de escritos que se miden por miles de páginas.

Este libro tiene su origen cuando Tolkien daba clases universitarias en Inglaterra, y de repente encontró en un trabajo de un alumno la frase: “En un agujero en el suelo vivía un hobbit”. El resto es historia, dirían algunos.

Con tanta historia a cuestas, y con una primera parte que si bien no decepcionó pero sí quedó a deber un poco, La desolación de Smaug es todo un reto para Jackson y su equipo (del cual destaca Guillermo del Toro).

Para hacer un poco de memoria, la película de El Hobbit viene de un viaje muy largo, más amplio que el realizado por el mismo Bilbo y el grupo de enanos. Para empezar, la idea de llevarla a la pantalla grande no surgió ni siquiera en este siglo, sino en el pasado cuando Metro Golden Mayer, pero por una u otra razón el proyecto se atrasó y luego lo mandaron a la congeladora.

Pese a tratarse casi de la misma historia, los derechos de El Señor de los Anillos llegaron a New Line Cinema (parte del corporativo Warner Bros.) y de ahí salió la trilogía que la mayoría conocemos con grandes recuerdos.

Al ser un hit de proporciones épicas, la idea de seguirla explotando tentó a la Warner, y como hay mucha tela de donde cortar, pues…

Así comenzó una pelea legal, pues Warner quería adaptar El Hobbit, pero sabiendo que los derechos los tenía la Metro pues ofertas, contra ofertas y muchos abogados después dieron como resultado una co-producción entre los gigantes de Hollywood.

Siguiente bache: tras designar como director a Guillermo del toro y como productor a Peter Jackson, la filmación se atrasó semanas, meses, años. Fue hasta que el tapatío dejó el proyecto por otros compromisos que Jackson tomó el control de la nave, pero eso sí, el mexicano había adelantado muchos conceptos que veremos a lo largo de esta trilogía.

Originalmente se pensó en rodar dos películas, pero a mediados del año pasado se decidió volverla trilogía. La decisión puso en alerta a cinéfilos, después de todo se tomó tras concluir el rodaje, lo que para muchos era señal de que el material no alcanzaría la calidad. Otra queja era el hecho de que hacer tres películas de un libro era demasiado, y si la solución era poner personajes fuera de la historia original el resultado sería un churro.

Pese a todo, el año pasado Un viaje inesperado tuvo resultados buenos en taquilla y una aceptación lo suficientemente buena para esperar que las cosas salgan bien de aquí a 2015 cuando concluya la aventura de Bilbo en la pantalla grande.

Será cuestión de ir a verla, pero las primeras críticas señalan son positivas, las más aventuradas dicen que incluso supera a la primera parte.

La desolación de Smaug promete competir para quedarse con la corona de la temporada invernal, habrá que ver si alcanza la calidad que los millones de fanáticos no esperan, exigen.