Miércoles de 2 x 1

El crimen que podría convertirse en virtud

Como seguramente saben, este fin de semana se estrenó El crimen del cácaro Gumaro, no precisamente protagonizada por Andrés Bustamante, pero su estrella con más renombre. La cinta de Emilio Portes (Pastorela) hay que verla con detenimiento desde varias perspectivas.

En primer lugar, El crimen se une a la racha de comedias mexicanas que viene llenando huecos que dejó el cine mexicano en décadas pasadas. Con un recurso de cameos (aparecen desde Chabelo, CARMEN Salinas, Karla Souza, entre otros) llamó la atención desde el tráiler que se vendió como eso, el punto de reunión de varias estrellas mexicanas, algo estilo Hollywood.

El punto más fuerte de la promoción recayó en El Güiri Güiri quien pese a tener apariciones importantes no es el protagonista, eso recae en Carlos Corona (Gumaro) y Alejandro Calva, su hermano que le hace la vida de cuadritos junto a Ana de la Reguera, coprotagonista.

Aprovechando el gran carisma y cierto arraigo popular de Bustamante, Porte plantea una historia que saca risas desde la primera escena, vamos, es una cinta que por momentos se vuelve de humos simplón que carcajea a cualquiera.

El problema es que la mayor parte del tiempo se cae en eso, y si bien más de uno agradecerá la oleada de situaciones cómicas llega el momento en que se vuelven muy locales, con referencias al trabajo de Andrés, tal vez no tan conocido por todos.

Si uno pasa por alto esto, que tampoco es un pecado mortal, saldrá satisfecho de la nueva comedia del cine mexicano que pese a no dar tan buenos números como sus antecesoras (léase Los nobles, No se aceptan devoluciones o Cásese quien pueda) puede presumir un segundo lugar en la taquilla nacional.

Ahora la pregunta es ¿qué sigue para la industria del cine mexicano?

Si hace dos semanas se hablaba del apogeo del cine mexicano por la vitoria de Alfonso Cuarón, y si como lo respaldan los números, el 2013 fue el año del blockbuster nacional, entonces es válida la cuestión de qué hacer para volver esto una historia de éxito y no un mero golpe de suerte.

La cuestión no se trata de denostar el buen trabajo de varios realizadores que encontraron en la comedia, sino como “replicar” esto en otros géneros. Parece que varios ya entendieron y al menos en secuelas, intentarán abrir las posibilidades.

Se tratan de proyectos de la tercera parte de Una película de huevos pactada para estrenarse este año, y la segunda parte de KM 31. Ambas producciones padecen un mal de la industria, pese a haber sido las líderes en taquilla tardaron años en ver luz verde para sus secuelas.

Animación y terror, dos géneros con amplias posibilidades de crecimiento. En la cuestión de caricaturas ya vimos que a nivel mundial tienen gran aceptación aquellas historias con apariencia infantil pero con mensaje adulto, eso incluye a México.

Por tal razón no sería raro que si le encuentran el nicho podría crecer el género, pero eso sí, esperando que en el título ya dejen de abusar de los albures,; no sólo se trata de la película de huevos, también de el agente P-2.

Y aprovechando para un paréntesis, se confirmó que para finales de septiembre o principios de octubre saldrá en corrida comercial Saint Seiya. Legend of Santuary, mejor conocida en México como los Caballeros del Zodiaco.

Es una película inédita, en animación por computadora y 3D. Se espera que tenga una respuesta mayor que Dragon Ball Z del año pasado, ya que su casa productora (Toei Animation) está echando la casa por la ventana en lo que es su proyecto más ambicioso.

Regresando al tema principal, el género de terror es otra vía para cautivar al cinéfilo nacional. Como recordarán, KM 31 es una adaptación libre de la leyenda de La Llorona. Ambientado a principios del siglo XXI, La Llorona volvió a la Ciudad de México para reclamar a su hijo, y para la segunda parte la producción original quiere darle una vuelta de tuerca con algunos personajes originales.

Esperamos todos los fanáticos que se haga justicia a una tradición muy grande de cintas de miedo, que ha últimas fechas carece de nuevos representantes. Intentos fallidos como el remake de Hasta el viento tiene miedo o Morgana dejaron mucho que desear.

El deseo es que la buena racha del cine nacional no se quede en comedia, que crezca, que no se hable del cine mexicano como género raro, extravagante, sino de películas que estén en la mente de las personas no por nacionalismo barato.

Hoy se trata de El crimen del cácaro Gumaro, mañana espero que sea otra, y otra, así para que la ola sea un mar de la industria nacional.

alejandro.suarez@milenio.com