Miércoles de 2 x 1

Unos caballeros deslucidos

Tratando de emular el éxito que en 2013 representó Dragon Ball Z: La batalla de los Dioses, y con una base de seguidores que se mide en miles llegó el fin de semana pasada Los Caballeros del Zodiaco: La leyenda del Santuario.

Para quien no lo sepa, esta es una película inspirada en el manga Saint Seiya publicado a mediados de los 80 en Japón bajo la autoría de Masami Kurumada, quien por cierto cumple 40 años de trayectoria siendo uno de los artistas más reconocidos del género. Su éxito la llevó a la pantalla chica.

En su primera etapa, Los Caballeros del Zodiaco tuvieron 114 capítulos, dos películas para televisión y dos para el cine, pero dejó inédita La saga de Hades. De Japón salió para más de 70 países (incluido México desde luego) lo que generó una gran fanaticada.

Como dato curioso, el cambio de nombre se dio porque muchos países a los que se exportó son católicos; para no herir susceptibilidades se decidió ponerles caballeros por eso de las armaduras.

Con el crecimiento de internet fue cuestión de tiempo para que llegara a los fans la información de que las aventuras de Los Caballeros del Zodiaco seguían, por lo que tras mucha presión salió una nueva oleada de capítulos, otra película y con el tiempo nuevos mangas, otro par de series y lo que se acumule.

Pues bien, así empezó la producción de La leyenda del Santuario, la más grande de Toei Animation. Con un  presupuesto de 100 millones de dólares el proyecto sufrió múltiples retrasos pero al fin vio la luz este 2014.

Resumiendo la historia original, podemos decir que Los Caballeros del Zodiaco es protagonizada por Seiya, Shun, Hyoga, Shiryu e Ikki, caballeros que protegen a Atenea reencarnada en Saori Kido. Sus aventuras incluyen la batalla de las 12 casas, donde para rescatar a la diosa tienen que derrotara a los caballeros dorados, cada uno representante de un signo zodiacal.

Esta es una de las partes más populares, por lo que se escogió para adaptarla a la pantalla grande, todo un reto por diversas circunstancias: la primera, sería la primera producción de Toei en CGS y 3D, la segunda, su apuesta era un estreno a escala mundial, y la tercera, la adaptación. ¿Qué resultado tuvieron?

Empecemos por lo bueno. La animación es de alto nivel, no le pide nada a los estudios estadounidense, y esto es lógico, después de todo los orientales son de lo mejor en ese aspecto técnico, son ellos quienes dirigen el departamento de animación de los estudios. Una paloma de ese lado.

Lo malo: la música. Si algo caracterizó a la serie original era su excelente banda sonora, la cual  le daba otro nivel a las peleas, pero para esta ocasión era complicadísimo repetir la fórmula ya que el autor origina, Seiji Yokoyama, tiene 84 años. Y su ausencia se notó con nuevas composiciones que sin ser malas no destacan.

Lo polémico: la adaptación. Aquí hay que decir que en gustos se rompen géneros, pero hay cosas que no pueden negarse. Para empezar, hay que decir que adaptar una historia que originalmente dura más de 10 horas (eso sin contar las subtramas que vienen de toda la serie) es complicado.

Era obvio que para el guión de La leyenda del Santuario se tomarían varias libertades creativas, de las cuales lo menos que se puede decir es que son cuestionables. El filme dura poco menos de dos horas, a lo cual hay que quitarle por lo menos media hora en la introducción, lo cual deja menos de 90 minutos efectivos.

Se entiende que con ese tiempo habría que sacar la tijera, pero se les pasó la mano. Se dejaron fuera varias tramas, algunos personajes quedaron de mero adorno o de plano se quitaron. Lo que sí salió de lógica fue la personalidad de algunos caballeros, siendo algunos casos verdaderos bufones.

Hay demasiada prisa desde el segundo acto, lo cual el espectador que no vio la serie original pierde el hilo en ciertas partes donde, supongo, el escritor supuso que como ya se contó la historia antes todos deben de conocerla lo cual es un error.

Si se tuviera que calificar a la cinta podría ser en doble sentido. Primero, para los fans en general es una decepción al ver mutilada la original; para quienes no están familiarizados entra en lo palomero.

En cuanto a los resultados de taquilla debutó con unos modestos 18 millones de pesos, para colocarse en cuarto lugar a nivel nacional, lejos de Dragon Ball, la película con la que se puede comparar.

Queda una sensación de que pudieron hacer algo más con el material, pues lo único que dejaron bien en claro es que los japoneses tienen la capacidad para animar en CGI, del resto, mejor suerte para la otra.

alejandro.suarez@milenio.com