Miércoles de 2 x 1

Tres apuestas mexicanas

Si 2013 fue el año de la comedia en el cine mexicano, este podría convertirse en el de la crítica social. Por cuestiones de programación, mayo será el mes que vean la luz de la cartelera comercial tres cintas que apuestan a temas que están ahí, junto a nosotros, pero que en México preferimos obviar porque rompe con lo bueno que es el país.

Este tercio se compone por: Obediencia perfecta, César Chávez y La jaula de oro, las dos últimas un poco emparentadas, mientras que la primera es un tema que se vuelve presente por el contexto internacional, pero vamos por partes.

Aprovechando una coyuntura que hace unos años era impensable, Obediencia perfecta relata los hechos que entre líneas son los del padre Marcial Maciel y Los Legionarios de Cristo. Este caso ha dado y seguirá dando de qué hablar. Desde luego, la película de Luis Urquiza es una severa crítica al sistema de la iglesia católica que permitió estos abusos por obra y omisión, como dice el Yo pecador.

No faltará quien se apasione y vea en esto un ataque a la fe o se sirva del filme para atacar las creencias de millones de personas, pero no hay que confundir, si bien está basada en hechos reales, tiene su pizca de ficción (los nombres no son los reales) por lo que lo mejor es irla a ver y que cada quien saque sus conclusiones.

De la película en sí, basta decir que el fin de semana fue la mexicana con mejores resultados en taquilla, en buena parte por el morbo, pero también hay que decir que ver a Juan Manuel Bernal como un sacerdote que abusa de su posición sí convence de primera; si a eso le sumamos el talento del histrión es una película que vale la pena ver más allá de la triste historia de abuso.

En ese sentido, Obediencia perfecta venció a César Chávez, debut de Diego Luna en producciones en inglés. El también actor eligió una historia “poco convencional” para su primer largometraje que si bien es de manufactura estadounidense se aleja de estándares de Hollywood.

En primer lugar, pese a tratarse de una historia desarrollada en Estados Unidos el proyecto se filmó en México, esto por el poco apoyo que recibió de las autoridades de aquel país, pues como que no les gustaba una historia donde un mexicano los deje mal parados.

El propio Luna admitió que tuvo problemas para vender el proyecto, ya que “le sugirieron” que como protagonista tuviera a Antonio Banderas, a lo cual el director se negó y prefirió poner a Michael Peña, actor de origen mexicano, al igual que el personaje principal.

A todo esto ¿quién fue César Chávez? Un trabajador agrícola que a mediados del siglo pasado organizó a los trabajadores no estadounidenses del campo para formar un sindicato y así velar por sus derechos fundamentales. Fue tan grande su movimiento que aún sigue existiendo bajo el nombre de Trabajadores del Campo Unidos (United Farm Workers), esto con el apoyo de Dolores Huerta (interpretada por Rosario Dawson).

Este personaje es prácticamente desconocido en nuestro país, tal vez en parte porque su bandera no es promigrante (pese a ser hijo de ellos), sino por los trabajadores del campo que carecían de derechos fundamentales. A él no le importaba si eras documentado o no, sino que recibieras un trato digno en Estados Unidos, país por el que millones de personas apuestan su vida todos los años.

Su lucha nunca incluyó al mexicano como tal, tal vez por eso nos parece tan lejano este hombre que es recordado de manera contrastante allá, por un lado el 31 de marzo hay quienes lo recuerdan como el luchador social que fue, y por otro, la hegemonía yanqui, prefiere olvidarlo y rendirle tributo sólo a sus luchadores sociales, los güeritos o en su defecto, a los “negros” por considerarlo políticamente correcto.

Aún sin estrenarse en nuestro país, pero con grandes reconocimientos internacionales y aceptación del público de Europa y Asía, llega en un par de semanas La jaula de oro, historia que contrasta con la versión oficial de que nuestro país es buena onda con los extranjeros y que los indocumentados sólo sufren en Estados Unidos.

Dirigida por Diego Quemada-Díez (nacido en España pero naturalizado mexicano) utiliza la premisa del viaje de unos chicos centroamericanos en busca del sueño americano, después de todo ¿qué tan difícil es cruzar un país de casi dos millones de kilómetros cuadrados?

Tal vez sea mejor no verla como una crítica social sino un llamado de atención a nosotros que nos gusta señalar a los gringos como xenofóbicos. Un par de semanas para verla en carteleras, esperando que llegue a Hidalgo.

alejandro.suarez@milenio.com