Miércoles de 2 x 1

"The Master"

Si hace unas semanas el mundo del cine se estremeció por el accidente mortal de Paul Walker, la noticia del fallecimiento de Philip Seymour Hoffman el domingo pasado fue todavía más impactante. Fueron tres las circunstancias: aconteció unas horas antes del Súper Tazón, la calidad histriónica del neoyorquino y la causa.

Como se informó desde el 2 de febrero, el ganador del Oscar por su protagónico en Capote fue encontrado muerto en su departamento de Nueva York, y aunque no hay dictamen oficial del forense, trascendió que el cuerpo fue hallado con una aguja en el brazo, además de heroína en el lugar.

La sobredosis fue la muerte de uno de los mejores actores de nuestra época; a partir del anuncio resurgieron las historias de la adicción de Hoffman a la heroína y el alcohol, mismas que hace dos décadas lo llevaron a clínicas para limpiarlo.

Philip reconocía públicamente su problema, pero afirmaba que durante los últimos 22 años no consumió ningún tipo de droga, fuera legal o ilícita. Dicen personas allegadas a él que fue a finales del año pasado que recayó, esta vez cuando le recetaron medicamentos controlados; de ahí el resto es historia de la mala.

El también protagonista de Misión: Imposible 3 se une a una lista de histriones que encontraron su fin por una sobredosis. Entre ellos encontramos a Cory Monteith recordado por su participación en la serie Glee; Brittany Murphy quien compartiera créditos con Ashton Kutcher en Recién casados; y Heath Ledger quien ganara un Oscar póstumo en 2009.

Lo que nadie negaba era el talento que desplegaba en cualquier proyecto, ya fuera en teatro o pantalla grande. Muchos le envidiaban que a sus 46 años tuviera tantos papeles alabados tanto por la crítica como por el público.

Hablando de cine, habría que destacar su actuación en Capote, donde toma el rol del escritor y periodista Truman Capote en el lapso en el que escribe A sangre fría, libro obligado para entender la literatura estadounidense del siglo XX.

Pero también hay que recordarlo en dos actuaciones que pese a que no le valieron la estatuilla, sí hicieron que su nombre estuviera entre los nominados. La duda (basada en la obra de teatro homónima) donde encarna al padre Brendan Flynn, quien es acusado de abusar de niños; tal vez el mayor valor de la película es el duelo de actuación que sostiene con Meryl Streep, cuyo personaje de la hermana Aloysius Beauvier es la que acusa al hombre.

De 2012 está The Master, que también le valió una nominación por su interpretación de Lancaster Dodd, líder de una secta que en realidad está basado en la vida de L. Ronald Hubbard, creador de la Cineciología, popular entre famosos de Estados Unidos.

De papeles más palomeros lo recordamos por la ya mencionada Misión: Imposible 3 donde le hace la vida de cuadritos a Tom Cruise e inclusive es el que más cerca estuvo de realmente herirlo, pero como buen malo lo dejo vivir.

También lo vimos en la última entrega de Los juegos del hambre, donde encarna a Plutarch Heavensbee, malo en principio, bueno al final. De hecho, este papel es el que más preocupó a sus seguidores ya que no terminó de filmar sus escenas, pero según gente de la producción de Los juegos del hambre 3 y 4 no habrá problema para completar su trabajo.

Desde luego que hay muchas otras actuaciones buenas en su trayectoria ahora truncada, pero puedo decir que su talento le daba para entrar en diferentes géneros y salir bien librado. Ya fuera en historias polémicas como TheMaster o de gran presupuesto como Los juegos del hambre.

Su talento le daba para eso, su forma de ponerse la piel de cada personaje era de tal manera que en realidad los vivía. Incluso, dicen sus allegados, lo que más le costaba trabajo era eso mismo, entrar en el personaje, tarea que lo consumía bastante dicen.

Ahí es donde salen las primeras especulaciones sobre sus adicciones, que era su forma de escaparse de lo adsorbente que era su trabajo como actor. Cierto o no, ya no habrá quien se lo pregunte a Philip, quien ya dejó este mundo.

Quedan sus actuaciones que seguramente regresarán por unos momentos en la siguiente ceremonia de los Oscar. También están pendientes otras cintas, siendo la última Los juegos… en la segunda parte de Sinsajo que de por sí era una de las más esperadas.

No queda más que recordarlo por sus interpretaciones, y como ya es imposible verlo en los escenarios ahora el cine es la opción de ver cómo alguien puede trascender más allá de la muerte cuando se es un Master de la pantalla grande como lo fue Philip Seymour Hoffman.

alejandro.suarez@milenio.com