Miércoles de 2 x 1

Robin Williams

Ni siquiera una de las carreras más prolíficas en Hollywood le bastó a Robin Williams para evitar una depresión que el lunes 11 de agosto terminó con su vida, esto por medio de un cinturón que usó para colgarse en su casa ubicada en California.

Resulta increíble que una de las figuras más emblemáticas de la comedia de las últimas tres décadas terminara así, bueno, eso al menos para quienes sólo lo conocíamos por su trabajo actoral, pues no tardó en salir información sobre sus problemas de depresión y alcoholismo de los últimos meses.

Hablar de Robin Williams es remontarnos a papeles que iban desde los más inspiradores, pasando por comedias y terminar con algunos de los más terroríficos por alguien que parecía no podía romper ni un plato.

Originario de Chicago, Robin comenzó su carrera por consejo de un profesor quien le vio talento para la comedia. Y vaya que acertó. Sus primeras apariciones en clubes nocturnos donde ofrecía su rutina de stand up.

No tardaron mucho en encontrarlo y proponerle saltar a la televisión por allá de 1977, año en el que participó en cuatro programas, los primeros de 102 créditos como actor que se tienen registrados en http://www.imdb.com/name/nm0000245/, la mejor base de datos del cine que hay en la red.

En las últimas horas han surgido todo tipo de declaraciones, pésames y comentarios en torno al ganador del Oscar, tanto de políticos como Barack Obama, actores de la talla de Kevin Spacey y desde luego de su familia quien pidió respeto, sobre todo que el caso puede prestarse al morbo por tratarse de un suicidio.

También hemos visto toda clase de recuerdos de algunos de sus personajes más emblemáticos, como el del profesor John Keating en La sociedad de los poetas muertos, cinta que demostró que no sólo era un buen comediante, sino un actor en toda la extensión de la palabra.

De este personaje, el mismo Williams comentó alguna vez que lo aceptó porque era el profesor que siempre soñó tener en la escuela. Simplemente hay que recordar que el mayor mensaje de la película se resume en la frase: “Aprovechen el día muchachos. Hagan de sus vidas algo extraordinario”.

Curioso que pese a ser identificado como comediante su trabajo más reconocido por los críticos fuera uno de drama: Mente indomable. La película (que catapultó al éxito a Matt Damon y ben Affleck) se vio beneficiada por el personaje de Sean Maguire, mentor del joven genio pero desubicado Will Hunting.

Se llevó el Oscar por Mejor de Reparto, y de nueva cuenta el respeto de toda una industria que incluso lo describía como el hombre de la gran sonrisa y ojos tristes.

Flubber, Jumanji, Aladín (es la voz del genio) son otras de sus grandes aportaciones al género de comedia, pero tal vez no tan emblemáticos como la Señora Doubtfire de Papá por siempre. A más de 20 años de distancia podría considerarse una película más, pero en verdad en su momento en verdad que dio una vuelta de tuerca en las películas familiares.

En primer lugar se trata de una historia de divorcio trata de una forma tan bien, sin dramas, exageraciones pero tampoco insultando la inteligencia del público. Pero más importante, el protagonista es un hombre que se viste de mujer.

Al ponerle su toque, Williams le baja el tono a lo que alas conservadoras podrían decir que es una apología a los travestis. Es una actuación que merece una admiración por ponerle el tono ideal a un problema real de la familia contemporánea.

Y el otro personaje emblemático, y con el cual la mayoría se quedará, es el de Patch Adams. No había mejor actor para interpretar al médico de la risa, quien curiosamente tal vez fue quien debió tratar a Robin del mal que lo aquejó los últimos días de su vida.

De su otra faceta pocos la recordarán de inmediato, pero no pueden olvidarse porque forman parte del gran legado que nos deja el estadounidense. Se trata de sus papeles de villano psicópata. En el séptimo arte destacan Retratos de una obsesión y la cinta Insomnia.

En ambos tenemos a personas aparentemente normales que esconden obsesiones que conforme avanza la cinta se convierten en delirios criminales que personificados por un hombre que al dejar de sonreír en verdad se le quita lo chistoso.

Su carrera tuvo varios tropiezos, siendo el más destacado Popeye, mientras que ahora sabemos que su vida no era el paraíso, pero ahora esperamos que esté en un lugar como el de Más allá de los sueños.

No sé si moralmente lo mereciera, pero por talento no cabe duda que sí. Ni modo, otro grande que se va de una manera que tal vez no merecía.

alejandro.suarez@milenio.com