Miércoles de 2 x 1

"Noé" y la Biblia según el siglo XXI

¿Será que por la religión católica está tan arraigada en los mexicanos que cualquier cosa con su olor es éxito? ¿O será que en realidad Noé (Darren Aronofsky) en realidad les llamó la atención como película?

Tal vez sea una mezcla de los dos, después de todo la apuesta para realizar una película con tema bíblico en todo su esplendor es una garantía de una apuesta visual impactante, y esta no fue la excepción. Tan sólo con ver los avances uno se da cuenta que le echaron ganas en la producción, ya que el arca si existió: fue construida en Nueva York, por lo que al menos hay que darle una palmada al equipo de Aronofsky.

La otra parte, y que para el cinéfilo común es familiar, es su elenco. Encabezados por Russell Crowe, Jennifer Connelly, Emma Watson y Anthony Hopkins, a la mayoría de las personas les entra el gusanito de verla, aunque sea nada más por la “garantía” de presenciar el trabajo de estos actores.

Sumados estos dos factores, viene otra cuestión: ¿vale la pena invertir tiempo y dinero para ver la historia de Noé, uno de los pilares de la religión judeo-cristiana? Aquí entra la polémica.

El director se unió a Ari Handel para escribir el guión, basados en mayor parte en el libro del Génesis. La interpretación de las sagradas escrituras siempre resultan polémicas, sobre todo cuando el mismo Aronofsky admitió que en el último tramo de la película se dieron “libertades creativas”.

Para evitar polémicas, antes de su estreno se proyectó a grupos integrados por judíos y católicos. El resultado fue mixto, de críticas negativas y positivas, pero lo suficiente para que la distribuidora Paramount la lanzará sin temores de repercusiones graves como ocurrió hace unos años con La Pasión de Cristo.

No es la primera vez que Aronofsky se mete con la religión en sus películas, basta recordad Pi: El orden delcaos donde parte de la trama es que el protagonista encuentra el orden lógico de ese número, lo cual es tomado como una señal divina por un grupo de judíos que piensan que ahí hay un mensaje cifrado de Dios.

Tampoco es nuevo que el originario de Nueva York le guste tomar el camino de personajes complejos emocionalmente. A la ya mencionada Pi, hay que sumarle Réquiem por un sueño, El luchador y El cisne negro¸ donde sus protagonistas entran en una batalla interna de donde emana la trama.

En el caso de Noé, su protagonista es tan virtuoso al principio como la mayoría de los creyentes pensamos. El elegido por Dios para salvar a lo que resta del mundo que Él creó por medio de un trabajo que pondrá a prueba no sólo su fe.

Es conforme pasa el tiempo que vemos que Noé no puede solo, necesita el apoyo material y moral de su familia, cuyos integrantes no necesariamente tienen la misma visión de la misión que el Creador les dio, y es ahí que vemos que después de todo el nieto de Matusalén es un hombre de carne y hueso.

Decisión tras decisión vemos cómo la moral de Noé vive en medio de tremenda contradicción. Desde el punto de vista religioso es claro que su misión es cumplir la salvación de las especies animales en el arca, pero qué pasa con la humanidad. ¿A caso es de humanos dejar morir a cientos de personas, no todas pecadoras? Ahí nace el conflicto interno que irá carcomiendo al personaje la segunda parte de la película.

Como en otras entregas bíblicas, no se trata de idealizar ciertos pasajes, sino de humanizarlos. Aunque no impacta visualmente tanto como La Pasión de Cristo, al igual que ésta Noé deja pensando al espectador de si en realidad ser elegido de Dios es súper, o en realidad se trata de una carga que no cualquiera puede llevar.

Los tiempos han cambiado. Ahora que la palabra “realista” se pone como membrete de cualquier súper producción queda preguntarnos en dónde quedan clásicos como Los 10 mandamientos donde el héroe tiene que tomar decisiones con respuestas políticamente correctas, al menos desde la perspectiva del espectador.

Ahora ya no, hay más capaz en momentos decisivos que tal vez rompan con ideas, prejuicios religiosos, y de ahí la polémica que ha causado en algunos sectores esta cinta, que en lugar de generar sensaciones complacientes de uno de los momentos bíblicos más emocionantes, podría cuestionar ciertas creencias.

Su elenco es digno de cualquier blockbuster, y aunque la cinta tiene proporciones bíblicas en cuanto a producción, no necesariamente entra en ese sitio.

En México, debutó en el primer lugar en taquilla, tal vez porque no había otra (aunque estuvieron Los Muppets). La pregunta si ya la vio es ¿qué les pareció?

alejandro.suarez@milenio.com