Miércoles de 2 x 1

Letras en medio de la Segunda Guerra

Tal vez nunca me voy a cansar de las adaptaciones de libros a la pantalla grande. La razón es que por más que uno trata de evitarlas, cada semana hay por lo menos una en la cartelera, y si vale o no la pena pagar unos pesos por verlas eso es un asunto personal.

Esta semana es turno de hablar de Ladrona de libros, basada en la novela homónima de Markus Zusak, dirigida por Brian Percival, es una historia que vuelve a tocar el tema de la Segunda Guerra Mundial, esta vez desde la perspectiva de los alemanes que sufrieron las consecuencias de uno de los regímenes más infames de la historia.

Liesel (Sophie Nélisse) es una niña que es separada de su madre porque ella es comunista. El plan es darla en adopción a una familia alemana junto a su hermano menor, pero en el camino el pequeño fallece, dejando a la niña sola.

El destino la deja en manos del matrimonio Hans (Geoffrey Rush) y Rosa (Emily Watson). Él es un hombre que apenas obtiene dinero de trabajos eventuales y ella lava ajeno; de vecino tiene a Rudy, un chico que se enamora de ella a primera vista, un amor infantil que se confunde con la amistad.

En medio de una sociedad cada vez más envenenada por las ideas nazis, Liesel ve en la lectura de libros (robándose algunos de la casa del líder nazi del pueblo) la mejor manera de alimentar su curiosidad en principio, y luego la de mantener su inocencia frente a la Guerra que asalta de improviso a su nueva familia por medio de Max, un judío que se esconde en su casa y que se vuelve en una influencia positiva para su talento de contar historias.

La película se diferencia del libro en un punto, mientras que en las páginas se entrelaza la historia inspiradora de una niña que afronta con valor las dificultades que el destino le puso con la amargura de una guerra a la que el pueblo alemán fue arrastrado por Hitler, en la película el segundo aspecto se obvia lo cual a muchos no les gustó.

En términos cinematográficos Ladrona de libros se parece más a La vida es bella que a La lista de Schindler porque en medio de la desgracia bélica encuentran una manera de “ver el lado bueno a las cosas” en lugar de centrase en lo malo. El problema es que la novela no va tanto por ese lado.

No es que les haya fallado, sino que esa era la intensión de Percival, quien veía una mejor idea la de ablandar un poco la trama; lo que los amantes del libro agradecieron fue que se respetara a la Muerte como narrador.

Ladrona de libros es una película que tal vez quede en segundo escaño cuando se discuta sobre filmes de la Segunda Guerra, pero quien la vea sin conocer la fuente original quedará fascinado por lo hermoso (sin caer en meloso) del relato, el cual cuenta con momentos amargos.

Destacan las actuaciones de Rush y Watson, dos actores veteranos que pese a no dar sus trabajos más memorables logran una empatía con el público que al final sacará tal vez un sollozo. En el papel protagónico Sophie Nélisse cumple, pero tal vez Liesel sea un papel demasiado complejo para que una chica lo interprete.

Eso en cuanto a la cartelera, pero como es semana de Super Bowl no quiero dejar de hablar de futbol americano y su presencia en el séptimo arte, a veces con buenos resultados, otras no.

Hay pocas que mencionan directamente al Super Bowl, una de ellas es Domingo negro (también basada en una novela), la cual plantea un ataque terrorista durante el gran partido. Pensar que una trama así se repita es complicado, pues la idea, aunque sea ficticia, de algo así en algo tan “americano” no es bien vista por los estudios de cine de aquel país.

Otras películas de tocho memorables son: Duelo de titanes. Protagonizada por Denzel Washington y basada en una historia real de cómo un equipo de americano de la preparatoria afronta el racismo  con éxito a mitad del siglo pasado para ganar el campeonato estatal.

Un domingo cualquiera, que con Al Pacino y Jamie Foxx retrata lo ingrato que puede ser la vida con profesionales del americano, y cómo si te pones abusado puedes dar el golpe en lugar de recibirlo, todo bajo la dirección de Oliver Stone.

Para pasar un rato familiar está Los pequeños Gigantes. Cierto, no es ni cerca la mejor película del subgénero, pero sí es para pasar un gran rato de sábado además de que siempre es bueno ver perder a los vaqueros.

De menor calidad, pero al final de cuentas todos hemos al menos escuchado de ella está Ace Ventura. Una de las primeras películas de Jim Carey tiene una aparición especial de Dan Marino como él mismo; nadie va a morir por no verla pero es una gran palomera.

alejandro.suarez@milenio.com