Miércoles de 2 x 1

Bay regresa con Transformers

Como en las huellas digitales, cada director tiene un estilo único, personal que lo diferencia de los demás, por más que se traten de la misma generación, alumnos o maestros. Cierto tipo de encuadres, temáticas recurrentes o actores fetiches, y tratándose de Michael Bay, explosiones una y otra vez.

El director de origen estadounidense está de regreso en cartelera con uno de las grandes producciones de este año: Transformers: la era de la extinción, cuarta parte de la franquicia que surgiera como un juguete hace tres décadas, pero con el tiempo traspasó a otros ámbitos.

El filme retoma la línea argumental de El lado oscuro de la Luna años más tarde, cuando el gobierno de Estados Unidos se encargó de cazar a Transformers por igual al considéralos una amenaza contra la humanidad, y digo, con razón, después de todo destruyeron una ciudad y casi al planeta entero.

Ahora, como prófugos los autobots buscan detener una conspiración que trata de cambiar al mundo para bien (a costa de la vida de estos extraterrestres) pero que en el fondo podría ser el fin de la raza humana.

Protagonizada por Mark Wahlberg, Nicola Peltz y Kelsey Grammer, además de Peter Cullen como la voz de Optimus Prime, esta nueva entrega de Transformers es lo que su publicidad promete: más de dos horas de explosiones, efectos especiales por computadora, uno que otro chiste y muestras exageradas de heroísmo.

Si alguien quiere ver otro tipo de cosas, mejor ni se acerque al cine, porque como dije al principio, el sello de Michael Bay es reconocido desde sus primeras cintas, regalándonos algunas de las cintas de acción más memorables.

Tras dirigir algunos proyectos menores, es en 1995 cuando Bay salta a la fama. Ese año sale Dos policíasrebeldes, cuyos roles principales catapultaron en el género de acción a en ese entonces un par de comediantes: Will Smith y Martin Lawrence, mientras que el director se abría paso en las grandes producciones de Hollywood.

De ahí vendría una buena rachita para Bay: La roca en 1996 y la que a mi parecer ha sido su mejor trabajo (sin merecer un Oscar ni nada parecido): Armageddon, película que tal vez sea la palomera favorita de la mayoría de las personas.

Desde entonces, el oriundo de California mostraba su talento para mostrarnos escenas llena de adrenalina, con una combinación entre efectos reales y los hechos en una computadora. Ese talento es también su maldición, pues a veces mete tantas cosas en imagen que resulta pesada a la vista, ocasionando grandes críticas a su estilo, que eso sí, es única.

A mediados de la década pasada Bay estaba más dedicado a producir que dirigir, y si a eso le sumamos el hecho que no le fue bien con La isla parecía que estaba en una especie de bache creativo. Es en ese momento que le llega la propuesta de dirigir Transformers del mismísimo Steven Spielberg.

Al principio, Bay la rechazó por considerar que era una “película de juguetes”, pero después de todo ¿quién le puede decir que no al papá de E.T.? El resto es historia, ya es una franquicia que lleva cuatro entregas y parece que la quinta está asegurara.

En este tiempo han pasado varias cosas para Optimus y su banda: desde críticas que los destrozan, taquillas increíbles, cambio de protagonistas y eso sí, muchas explosiones.

Sobre la calidad de las mismas, uno podría decir que la primera fue buena, la segunda mala y la tercer recuperó terreno sin llegar a lo más alto, en parte porque en las secuelas ya no había tantas historias, sino pura acción.

De La era de la extinción hay que decir que muchos pensaban que tras la tercera parte ya no había porque seguir con las aventuras de los autobots, pero el dinero es la mejor motivación para un negocio y por eso volvieron los Transformes. ¿Valió la pena?

La verdad es que esta entrega no deja nada nuevo ni al género ni a la franquicia, a mi parecer es muy larga y vuelve a caer en vicios de otras películas de Bay como exceso visual en cada toma, con escasa historia, pero es lo que vendieron desde el principio, así que por ese lado es honesta.

Como era de esperarse, a lo largo de la trama se dejan cabos sueltos para que serán pretexto de las nuevas películas (se espera que sea otra trilogía).

Pero lo más importante es que esta película es la entrada definitiva de Hollywood al mercado chino. Cuando la vean notaran de inmediato los guiños a la cultura de ese país, lo cual en los negocios reditúa en un pacto para dividirse las ganancias, que por cierto, han sido muchas allá.

En fin, hay Transformers para rato.

alejandro.suarez@milenio.com