En Corto

Sin sentido

¿En qué estaría pensando Seiler Eckhard? ¿Sería esa visita el cumplimiento de un sueño largamente acariciado? Sin duda el paisaje desde las alturas lucía majestuoso. Parado en la cima de la Pirámide del Sol, pudo haber recreado en su imaginación lo que fue el poderío Teotihuacano antes de la llegada de los españoles; el andar de la población indígena por la Calzada de los Muertos; la actividad en los conjuntos residenciales de la ciudadela que abarca 264 hectáreas; la presencia de la realeza en el Palacio de Quetzalcóatl; la actividad religiosa en la Pirámide de la Luna en un día similar.

No lo sabemos. Lo que sí, es lo que informaron ayer las autoridades encargadas del sitio: El hombre de nacionalidad alemana, de 74 años de edad, y que vestía playera azul marino y pantalón de mezclilla; tropezó en la cúspide de la Pirámide del Sol, se pegó en la cabeza y murió de forma instantánea debido a un traumatismo craneoencefálico. El acceso a la zona arqueológica ubicada en el Estado de México, se suspendió mientras se realizaban las primeras indagatorias.

¡Qué cosas, y vaya forma de morir! Pareciera sin sentido. ¿Perder la vida en las vacaciones de ensueño y por un tropezón? La muerte puede asociarse al grave accidente carretero, al paciente desahuciado, a aquél que, como dicen los médicos, se encuentra "grave pero estable". Sin embargo, continuamente nos enteramos de personas que fallecen en la condición y momento menos esperados.

El recién galardonado Nobel de Literatura, Bob Dylan lo dijo en su canción "It´s all right Ma": "Aquel que no está ocupado naciendo, está ocupado muriendo". Y lo cierto es que Dios en su palabra va más allá y nos dice que todos los seres humanos "estamos muertos en nuestros delitos y pecados".

Más trágico que la muerte misma es, pasar la eternidad sin Dios en un lugar de tormento. "Está establecido para todos los hombres que mueran una sola vez, y después el juicio", nos dice el libro a los Hebreos.

Por eso debemos escuchar a Dios, creerle y permitir que entre en nuestro corazón y transforme nuestras vidas. "¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma?¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?", nos dice Jesús.

En la cruz, Jesucristo fue condenado y castigado en nuestro lugar, a fin de transferirnos su justicia y paz. Recuerda que Él resucitó, vive, te ama y tiene el poder de perdonarte, salvarte, morar en ti, y estar contigo todos los días hasta tu último aliento.

Cree en el Señor Jesús y serás salvo.