En Corto

Nada nuevo

Sí. Estrenamos hace unos días un "nuevo año". Sin embargo, en muchas ocasiones nos persiguen las frustraciones, desencantos, desasosiegos, temores, insatisfacciones y zozobras del pasado, pese a nuestros muchos logros y esfuerzos.

Conforme transcurre el tiempo, los seres humanos tenemos acceso a mayores satisfactores que tienden a facilitarnos la vida, pero nunca terminan por llenar el vacío que hay en nuestro corazón. Y cada vez con mayor velocidad surge "algo" que rebasa lo que tenemos, produciendo en nosotros una permanente sensación de insatisfacción.

En el libro "El crepúsculo de los ídolos", Friedrich Nietzsche apuntó con exactitud: "En el mundo existen más ídolos que realidades". Por su parte, Alexis de Tocqueville, dijo, por allá de 1830 lo siguiente: "Los gozos incompletos de este mundo, nunca podrán satisfacer el corazón humano".

En tanto, el rey Salomón sintetizó el problema permanente del hombre, en el libro de Eclesiastés cerca del 975 a.C, afirmando: "Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad... Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol".

Ni dinero, ni fama, ni éxito, ni poder, ni nada de lo que este mundo ofrece, podrá saciarnos. Todo lo que hagamos nos ocupará temporalmente, pero tarde o temprano, producirá mayor frustración a nuestra existencia.

Nuestro corazón continuamente nos plantea que si logramos "esto o aquello", llegará en automático la felicidad y el sentido de plenitud. Pero vez tras vez descubrimos que no es verdad.

El rey David, en uno de sus Salmos dijo: "Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas; así clama por ti, oh Dios, el alma mía".

No es una locura. En realidad lo que necesitamos una relación personal con Dios para verdaderamente lograr verdadero sentido en nuestro peregrinar por esta vida. Y lo maravilloso es que él mismo ha provisto la forma de lograrlo a través de Jesucristo.

"Ven a mí. Tú que estás trabajado y cargado, y yo te daré descanso", promete Jesús.

¿Por qué no tomarle la palabra? ¿Por qué no pedirle a Jesús que venga a nuestro corazón y llene nuestro vacío?