En Corto

¿El mismo Dios?

Desde pequeño se me inculcó una religión que no me resultaba útil Así que, al llegar a la adolescencia acepté lo dicho por personas de "criterio amplio y comprensivas": "Dios es el mismo en todas las creencias y religiones; solo cambia el nombre".

Tuvieron que pasar años y un sin número de problemas para que aceptara lo falso de la frase y sus implicaciones. Si como personas nuestro nombre es lo que nos otorga individualidad e identidad, ¿cómo pensar que a Dios mismo no le interesaría la forma en que se le conciba o cómo se le llame?

En el mundo existen cerca de 9 mil 900 religiones, con diferencias abismales y contradictorias. Por ejemplo, los hindúes creen en sin número de deidades, mientras que los budistas ni siquiera están seguros de si existe o no un Dios personal. El islam, y el Alá de sunitas y chiitas, son tan distintos que llevan casi mil años inmersos en una cruenta guerra fraticida.

Es un hecho. Las religiones del mundo no han traído ni paz, ni unidad entre la raza humana, ni mucho menos han conducido a la gente a Dios. La razón es simple: Las religiones no consisten en la búsqueda de Dios por parte del hombre; son la suma de esfuerzos del hombre por escapar de Dios.

Quien dice que "todas las religiones son iguales", por lo general no practica ninguna, y utiliza el cliché como una especie de amuleto para evitar enfrentarse a un Dios que le pedirá cuentas de su vida.

Es peligroso aquí y por la eternidad el "diseñar" un dios a nuestro modo: Irreal, carente de personalidad propia, disperso; que se ajusta a todo pensamiento y estilo de vida.

La verdad es esta: Dios se reveló al hombre con claridad y precisión en la persona de Jesucristo. Su vida sin pecado, sus milagros nunca duplicados y su resurrección, son testimonio indestructible de su existencia, realidad y amor por todos nosotros.

Solo Jesús ha demostrado tener poder y control sobre las leyes de la física, la química, la naturaleza; la vida y la muerte. Y lo más importante: Solo él oferta gratuitamente mediante su sacrificio en la cruz, reconciliación con Dios y salvación eterna.

Jesús dijo y demostró ser "el camino, la verdad y la vida", dejando en claro que sin él, nadie puede llegar a Dios.

Su gracia está a tu alcance. Jesús pagó el precio de tu paz. Cree en él y serás salvo.