En Corto

El mejor pasaporte

En América Latina, de acuerdo al reciente "Índice de Restricciones de Visa" de la consultora "Henley&Partners", llevado a cabo con la "Asociación Internacional de Transporte Aéreo", los ciudadanos de Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay, (en ese orden), son los que a más países del mundo pueden viajar sin necesidad de una visa; con un total de entre 147 y 132.

En contra parte, los haitianos, dominicanos, cubanos, colombianos y bolivianos son los que deben hacer más trámites para poderlo hacer, ya que solamente pueden ingresar a entre 36 y 65 países sin visa.

A nivel mundial, los finlandeses, suecos e ingleses, pueden viajar a 173 naciones sin este documento; los alemanes, daneses, estadounidenses, y luxemburgueses, a 172; los holandeses, belgas e italianos, a 171; canadienses, españoles, franceses, irlandeses, japoneses, noruegos y portugueses, a 170; en tanto que austriacos, neo zelandeses, y suizos, a 168 países.

Al final de la tabla mundial se encuentran los habitantes de Afganistán, que solo pueden viajar a 28 países sin visa; los de Irak, a 31; de Pakistán y Somalia, a 32; y de Eritrea y Territorios Palestinos, a 36.

Sin duda hay lugares maravillosos en el mundo, a los que no todos podemos viajar y conocer debido a una serie de limitantes de todo tipo; pero, ¿y qué para ir al cielo?

Es maravilloso saber que no importa en qué país haya nacido, ni cuáles sean mis antecedentes familiares o personales, ni mi situación económica, social o educativa, ya que nada de esto constituye un factor para acceder a este lugar de gozo eterno.

Dios extiende la visa gratuita, e inmediatamente, a todo ser humano que decida creer en Cristo como Señor y Salvador personal. Así de sencillo. Dios no nos pide pertenecer a tal o cual religión; tampoco ha establecido una larga lista de requisitos que debamos cumplir mediante esfuerzos personales, buenas obras, ritos o tradiciones, para poder estar a su lado por la eternidad.

Dios nos ama. Él pagó en la cruz del calvario nuestra entrada al cielo. Derramó su sangre para redimirnos. Lo único que necesitamos es creer y recibir lo que él nos ofrece: perdón de pecados y vida eterna mediante Jesucristo.

"Porque por la gracia de Dios le es dada salvación, por medio de la fe; no por obras, para que nadie se gloríe".

¿Te apuntas?