En Corto

Las cartas de Jackie

El 10 de junio, la casa de subastas irlandesa "Sheppard" pondrá a la venta 130 cartas escritas por Jacqueline Kennedy, dirigidas a el sacerdote Joshep Leonard durante un lapso de 14 años, y que fueron recién descubiertas al interior de una caja fuerte de la facultad dublinesa de "All Hallows", medio siglo después del fallecimiento del religioso.

Las misivas por las que la empresa espera obtener entre 500 mil y un millón 60 mil dólares, fueron escritas entre 1950 y 1964; y en ellas, "Jackie" narra los inicios de su relación con John F. Kennedy antes de su matrimonio, hasta lo que vivió luego del asesinato de quien fuera Presidente de los Estados Unidos.

El periódico "El País" dio a conocer algunos extractos de los manuscritos que revelan datos inéditos de la famosa pareja. Según el diario y, previo a su matrimonio, a los 23 años de edad, Jackie expresa sus reservas en torno a la relación y su porvenir en medio de la política: "Ese ambiente desde fuera puede parecer muy glamoroso, pero si estás dentro y te sientes solo puede llegar a ser un infierno".

"Estoy tan resentida con Dios. Tendrá que darme un par de explicaciones, si alguna vez me lo encuentro", escribiría Jackie luego del asesinato de John F. Kennedy.

Interesante. No importa que tan encumbrado esté un ser humano o cuán rico o famoso sea o cuánto poder, relaciones o influencia tenga en este mundo, en algún momento de la vida, inevitablemente Dios se convierte en referente.

La Biblia asegura que Dios ama a toda la humanidad; sin embargo, Proverbios dice: "La insensatez del hombre le hace perder su rumbo, y luego en su corazón se irrita contra el Señor".

A título personal, confieso que prácticamente todos mis pesares han provenido de mis malas decisiones, no de Dios. Entiendo en primera persona lo que la Escritura dice: "Todos son pecadores. No hay justo, ni aun uno. Han preferido la mentira que la verdad de Dios".

Con todo, Dios quiere encontrarse personalmente con cada uno de nosotros, para reconciliarnos con él. A eso vino Jesús: "A buscar y salvar lo que se ha perdido". Jesús expone claramente el deseo de su corazón: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia".

Jesús ya derramó su sangre por amor a ti y a mí. Pagó el precio de nuestra paz.

Clama a él.